Un hombre vestido con camuflaje militar se encuentra en la entrada de la nueva sede del grupo Wagner durante la inauguración oficial del bloque de oficinas en San Petersburgo.

Los mercenarios de Putin dejan de trabajar en la sombra y abren una sede

El grupo Wagner realiza desde operaciones militares hasta espionaje, injerencia en procesos políticos en países extranjeros, propaganda engañosa y desinformación.

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL. MOSCÚ

Con motivo de la festividad del Día de la Unidad Popular, celebrada el viernes en Rusia, el influyente 'cocinero de Putin', el magnate Evgueni Prigozhin, inauguró en San Petersburgo la primera sede con carácter abierto del grupo de mercenarios denominado Compañía Militar Privada Wagner, creado por él en 2014. Se trata de un esplendoroso edificio de cristal situado en el cruce de la avenida Dalnevostochni y la calle Zólnaya con la W como logotipo. «La misión es proporcionar un entorno cómodo para generar nuevas ideas que mejoren la capacidad de defensa de Rusia», aseguró Prigozhin en la víspera a través de un comunicado.

A la ceremonia de apertura acudieron numerosos hombres ataviados con uniforme de camuflaje, probablemente mercenarios a sueldo del 'cocinero de Putin', llamado así porque sus primeros pasos en el mundo de los negocios los dio organizando el cátering del Kremlin. Ahora, este polémico empresario es dueño de la compañía Concord, cuya actividad va desde ofrecer servicios para la realización de operaciones militares hasta el espionaje, la injerencia en procesos políticos en países extranjeros, la propaganda engañosa y la desinformación. Constituye una pieza esencial de la acción soterrada del Kremlin, de lo que se conoce como 'guerra híbrida' de Putin.

A propósito de las actuales elecciones en Estados Unidos, Prigozhin lanzó este lunes que habían «practicado la injerencia». «Lo estamos haciendo y vamos a seguir haciéndolo. Con precaución, precisión, de manera quirúrgica, de la manera que nos es propia».

Este oligarca, estrechamente vinculado a Putin, fue también el fundador de la llamada 'Granja' o 'Fábrica de trolls' y 'hackers', que ha venido operando hasta ahora desde el barrio de Ólguino, en la periferia noroeste de San Petersburgo, y que ahora seguramente ocupará los locales del nuevo inmueble de cristal.

Prigozhin es el principal de los trece acusados por el fiscal especial estadounidense Robert Mueller por su injerencia en las elecciones de 2016 para hundir a la candidata demócrata, Hillary Clinton, y posibilitar la victoria de su adversario, Donald Trump. Difundieron información negativa contra Clinton y los rivales republicanos de Trump, Ted Cruz y Marco Rubio, mientras generaban noticias positivas para el adversario de Hillary Clinton, Bernie Sanders.

La 'Fábrica de trolls' fue fundada por Prigozhin en 2013 con la tarea de propagar una imagen positiva de la Rusia de Putin en el mundo. Al año siguiente, tras la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania, el 'cocinero del Kremlin' montó junto a la frontera con Ucrania una base de voluntarios para llevar cabo acciones armadas contra el Ejército de Kiev. Por esta razón, Prigozhin fue incluido, en 2016, en las listas de sanciones de Estados Unidos y en 2020 de la Unión Europea.

La experiencia de utilizar paramilitares en Crimea y las regiones separatistas ucranianas de Donetsk y Lugansk, llevó a la aparición del grupo Wagner cuya presencia ha sido constatada también en Siria, Libia, República Centroafricana, Malí, Sudán y otros países africanos. Actualmente, los hombres del grupo Wagner luchan en Donbás contra las fuerzas ucranianas. Muchos de sus combatientes son presos reclutados personalmente por Prigozhin en las cárceles rusas.

Prigozhin nació el 1 de junio de 1961 en Leningrado, actual San Petersburgo. Pasó nueve años en la cárcel por robo y otros delitos antes de pasar al estrellato empresarial de la mano de su mentor, el máximo dirigente del país.

Prigozhin ha ganado influencia en el entorno de Putin tras el fracaso de la llamada Operación Especial Militar en Ucrania, que debería haber durado no más de una semana y lleva ya casi nueve meses, y la supuesta efectividad con la que combaten sus mercenarios.

El oligarca ruso y el líder checheno, Ramzán Kadírov, son partidarios de la línea dura contra las tropas ucranianas, pronunciándose incluso a favor del uso de armas nucleares y de bombardeos «masivos» contra los «centro de poder» en Kiev.

Según el politólogo ruso, colaborador de la Fundación Carnegie y antiguo periodista de 'Nóvaya Gazeta', Andréi Kolésnikov, «Putin necesita a Prigozhin (...) Recluta terroristas suicidas, carne de cañón, y eso es exactamente lo que el Kremlin necesita ahora en esta etapa del conflicto».

Según sus palabras, «Prigozhin está satisfecho con la influencia que tiene actualmente, pero tiene una enorme voluntad de poder de expansión. Al igual que Putin, necesita el mundo entero». Se estima que Prigozhin podría saltar pronto a la política creando su propio partido.