El Secretario de Relaciones Exteriores James Cleverly habla con Olena Zelenska, Primera Dama de Ucrania, en la cumbre de la PSVI. / Gobierno del Reino Unido

Medio centenar de víctimas centran la nueva cumbre británica de violencia sexual en la guerra

La convocatoria de Londres, que se estructura en dos jornadas de debates y talleres, servirá para constatar el lento progreso en la materia que se ha logrado en la última década

LOURDES GÓMEZ Londres

Medio centenar de víctimas de violación y otros abusos sexuales por parte de soldados, militantes, combatientes o insurgentes armados participan estos días en Londres en una nueva conferencia internacional bajo el marco de la Iniciativa en Prevención de la Violencia Sexual en los Conflictos (PSVI, en sus siglas en inglés). La convocatoria del Gobierno del Reino Unido, que se estructura en dos jornadas de debates y talleres, servirá para constatar el lento progreso en la materia que se ha logrado en la última década.

Angelina Jolie promocionó el primer encuentro internacional de la PSVI, hace ya diez años, junto con el entonces ministro de Exteriores británico, Willam Hague. La actriz y embajadora de la ONU en temas de refugiados intervino esta vez por conexión audiovisual ante el foro internacional, que ha reunido en el Centro Elizabeth II a representantes oficiales y agentes sociales de unos 70 países, además de decenas de víctimas de una veintena de viejos y actuales escenarios de guerra. «Los invasores encontraron más oportunidades de humillar a los ucranianos y, por desgracia, la violencia sexual y el crimen sexual se incluyen en su arsenal», alertó Olena Zelenska, cónyuge del presidente de Ucrania, según la traducción de su intervención al inglés.

Para la primera dama del país parcialmente ocupado por Rusia, la «violencia sexual es la forma más cruel y bestial de demostrar dominio sobre otra persona», lo cual está sucediendo «sistemática y abiertamente» en Ucrania. «Estos crímenes de guerra seguirán perpetrándose mientras los soldados piensen que no serán castigados y que tendrán oportunidad de salir impunes», expuso.

Zelenska coincidió con otros ponentes en la necesidad de dar una «respuesta global» a los ataques sexuales en conflictos armados. En este sentido, Jolie recalcó que la comunidad internacional ha de ser «decisiva» en la adopción de directrices y planes de actuación a fin de asistir a las víctimas, facilitar el acceso a la justicia y disuadir a potenciales depredadores. Por su parte, Nadia Murad, premio nobel de la Paz, destacó la urgencia de «convertir lo que hablemos hoy en acciones para mañana». «Necesitamos hacer mucho más ruido», dijo Murad en Londres.

«Armas en conflictos»

La reconocida activista iraquí fue raptada, junto con su hermana y otras jóvenes de su comunidad yazidí, por militantes del Estado Islámico, que las vendieron como esclavas sexuales. En 2018, compartió el Nobel con el ginecólogo congolés Denis Mukwege por sus respectivos «esfuerzos para acabar con la violencia sexual como armamento en conflictos». El llamado 'código Murad' es la guía de mayor resonancia internacional en la cuestión, con referencias a los derechos de los supervivientes y métodos de análisis, investigación y compilación de testimonios y pruebas admisibles en un proceso penal.

El anfitrión de la conferencia, el ministro de Exteriores James Cleverly, urgió a los representantes estatales a «incorporar el 'código Murad' en sus programas» porque, según advirtió, «en los diez años de esta iniciativa hemos aprendido que la llave del éxito es situar a los supervivientes en el centro de todas nuestras políticas». El ministro anunció ayudas de unos 15 millones de euros en programas de PSVI, incluidas pruebas con tecnología de realidad virtual a fin de ayudar a las víctimas a testificar a través de un avatar, protegiendo así su identidad y 'look' real.

Angelina Joe compartió su «dolor y frustración» por los escasos logros obtenidos desde que lanzó la iniciativa en 2012. «Se ha progresado algo… pero no lo suficiente para cubrir las necesidades de las supervivientes ni para disuadir a los perpetradores de utilizar la violación como arma de guerra en casi todos los nuevos conflictos de la última década». Denuncias de ataques sexuales en zonas de conflicto se registraron en 18 países el año pasado, según un informe de la ONU. Con Ucrania, suman ya 19.