Guardacostas escandinavos patrullan alrededor del Nord Stream. / EFE

Gazprom confirma que se ha estabilizado la presión en los gasoductos dañados

Las autoridades suecas afirman que la primera fuga del Nord Stream «ya no es visible», pero que la segunda «ha aumentado ligeramente»

DIANA MARTÍNEZ

«La presión en el gasoducto del Nord Stream se ha estabilizado y las fugas han cesado». Así lo afirmó este lunes la compañía gasística rusa Gazprom, después de los incidentes de la semana pasada que gran parte de la comunidad internacional achacó a Moscú. El comunicado resaltó que la empresa trabaja concretamente para reducir la presión en la Línea B del Nord Stream 2, «por lo que debe reducir el flujo de gas natural» en el conducto, lo que permitirá «examinar con seguridad la integridad de la línea y los posibles riesgos medioambientales».

La información la corroboró también la Guardia Costera de Suecia al confirmar que la mayor fuga de gas surgida la semana pasada «ya no es visible en la superficie» del mar Báltico. No obstante, el nivel del segundo escape «ha aumentado ligeramente», recoge un informe de las autoridades escandinavas.

De esa manera, la alarma continúa con el presunto sabotaje que derivó en cuatro fugas, dos de ellas en la zona económica exclusiva de Suecia. La principal no deja ver burbujas sobre la superficie marina, mientras que la menor se extiende ya por unos 30 metros de diámetro. Las autoridades marítimas han emitido alerta de navegación por la zona. Por el momento se desconoce cuándo concluirán los escapes, aunque inicialmente los expertos estimaron que concluiría el pasado domingo.

Investigación criminal

Alemania, por su parte, contempla la posibilidad de abrir una investigación criminal por el presunto sabotaje. «Es posible que se haya cometido un delito penal por el que el Fiscal Federal podría asumir la acusación», advirtió el ministro de Justicia, Marco Buschmann. Si se confirma la sospecha de que alguien ha tenido algo que ver en el incidente, «el objetivo sería atrapar a los autores y llevarlos ante la Justicia», explicó Buschmann. El sabotaje conlleva una pena de prisión de hasta cinco años o una multa en el código penal germano.