Los integrantes del barco 'Ocean Viking' celebran que el Gobierno galo acoja a los inmigrantes. / REUTERS

Francia acoge a los inmigrantes del 'Ocean Viking' rechazados por Italia

París se hará cargo de una tercera parte de los rescatados, Berlín se encargará de otro tercio y el resto serán repartidos entre varios países comunitarios

BEATRIZ JUEZ París

El Gobierno francés ofreció este jueves al barco 'Ocean Viking' atracar en Tolón tras el «inaceptable» rechazo de Italia a acoger a los 230 migrantes y refugiados rescatados por la oenegé SOS Méditerranée que viajan a bordo. Tres de los migrantes tuvieron que ser evacuados para recibir cuidados médicos de urgencia en el hospital de Bastia, en Córcega, ante el temor de que sus vidas corrieran peligro si permanecían un día más a bordo.

El buque humanitario, con 57 niños y una veintena de enfermos, tiene previsto llegar mañana por la mañana al puerto militar, cercano a Marsella, según confirmó el ministro de Interior, Gérald Darmanin. «La situación requería una acción inmediata. Cada hora de navegación suplementaria incrementaba los riesgos» de los pasajeros, explicó.

A su llegada a Francia los rescatados recibirán «asistencia sanitaria y médica», prometió el ministro, aunque también aclaró que, una vez repuestos, aquellos que no tengan derecho a la residencia o al asilo serán expulsados «sin demora». París se ha comprometido a hacerse cargo de una tercera parte de los ocupantes del 'Ocean Viking', mientras que Berlín acogerá a otro tercio y el resto serán repartidos entre varios países comunitarios, precisó Darmanin.

SOS Méditerranée recibió con «una mezcla de alivio e ira» la noticia de que París había dado luz verde al desembarco en Tolón tres semanas después del rescate en el Mediterráneo central de 230 personas tras ser socorridas en seis operaciones de salvamento entre el 22 y el 26 de octubre. La directora de ONG, Sophie Beau, explicó que los migrantes rescatados han sufrido «un calvario y están agotados, al igual que nuestro equipo». Beau consideró «inaceptable la instrumentalización política del deber de asistencia en el mar, del que hemos sido testigos en las últimas semanas».

SOS Méditerranée insta a la Comisión Europea y a los Estados miembros de la UE a establecer un mecanismo permanente para garantizar el desembarco seguro y el reparto entre los socios comunitarios de los migrantes rescatados en el Mediterráneo.

La suerte del 'Ocean Viking' ha tensado en los últimos días las relaciones entre París y Roma, tres semanas después de la llegada al poder en Italia el Gobierno de extrema derecha liderado por Giorgia Meloni. El rechazo de Roma a acoger a los migrantes tendrá «consecuencias» en la relación bilateral entre los dos países, advirtió Darmanin. Como represalia, Francia reforzará los controles migratorios en la frontera y suspenderá la acogida prevista de aquí a 2023 en su territorio de 3.500 refugiados rescatados, que actualmente están en Italia, según establecía un acuerdo previo de reparto de migrantes entre los socios comunitarios.

Quejas de Roma

«La reacción de Francia a la petición de acoger a 234 personas, cuando Italia ha recibido a 90.000 solamente este año es totalmente incomprensible», reaccionó el ministro de Interior transalpino, Matteo Piantedosi.

Como era de esperar, la extrema derecha francesa criticó la decisión del presidente, Emmanuel Macron, de acoger al 'Ocean Viking'. «Aceptando por primera vez que un barco desembarque inmigrantes en un puerto francés, lanza una señal dramática de laxismo. Con esta decisión no puede hacer creer a nadie que desea poner fin a la inmigración masiva y anárquica», escribió en Twitter la ultraderechista Marine Le Pen.

«Darmanin acaba de enviar un mensaje terrible a los traficantes. Les dice: 'pueden venir, cada vez más, nuestras puertas están abiertas'. Es irresponsable, inmoral, contrario a la voluntad popular e incluso al humanismo que debería disuadir a todo precio esas travesías», opinó el asimismo ultra Éric Zemmour, presidente del partido Reconquista y excandidato presidencial.

En lo que va de año, más de 1.300 migrantes y refugiados han muerto en aguas del Mediterráneo central, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).