Planta de gas en Sotés. La Rioja. / l.r.

Europa quiere reducir en dos tercios su dependencia del gas ruso

Bruselas planea aumentar su reserva estratégica hasta el 90% en el periodo de un año y tantea el posible veto a Gazprom del sistema europeo de almacenamiento

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

Las guerras no solo se libran en los frentes y el control de los recursos puede ser un arma más poderosa que los tanques. La invasión rusa en Ucrania ha evidenciado la gran dependencia energética de Europa –que actualmente importa el 40% del gas de Moscú–. La UE quiere poner fin a esa relación cuanto antes y, para ello, planea aumentar sus reservas de gas hasta el 90% para octubre. Además, contempla considerar como «estratégicos» estos depósitos gasísticos, lo que obligaría a los proveedores que la UE considere «una amenaza al suministro» a vender su capacidad de almacenamiento.

Esta declaración de intenciones es un claro mensaje al gigante ruso Gazprom, empresa controlada por el régimen de Putin y que cuenta con varios expedientes abiertos por su «conducta dudosa» en el mercado energético europeo. Entre otras cuestiones, este invierno, la compañía dejó sus reservas europeas a un 16% de capacidad, un nivel excesivamente bajo y que choca con el proporcionado por otros proveedores, que alcanzó de media el 44%.

«No podemos cortar nuestra relación con Moscú de la noche a la mañana, dependemos demasiado del gas ruso», dijo la semana pasada el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell. Y esas mismas palabras volvieron a escucharse en la presentación del plan energético europeo. El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y la comisaria de Energía, Kadri Simson, aseguraron que la UE planea «reducir nuestra vulnerabilidad y volvernos más independientes energéticamente». «La guerra de Putin en Ucrania demuestra la urgencia de acelerar nuestra transición energética», añadió Timmermans.

Más medidas en abril

La diversificación de proveedores es fundamental en la estrategia europea. Bruselas ha mantenido contactos con diferentes países para que el gas natural llegue al continente a través de gasoductos y de buques gaseros, que transportan el GNL –gas natural licuado–. España es un socio estratégico en esta materia, ya que concentra gran parte de las regasificadoras europeas, necesarias para convertir el GNL en gas natural. Como ya anunció la semana pasada la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el Ejecutivo comunitario trabaja ahora en mejorar la interconexión de la península con el resto del continente para así facilitar el transporte de gas.

Bruselas también pondrá en marcha ayudas para frenar los elevados costes de la electricidad. Entre otras cosas, permitirá «de forma excepcional» a los Estados miembro regular los precios de la energía y redistribuir los ingresos por beneficios del sector energético. También ofrecen la posibilidad de que los países comunitarios puedan proporcionar ayudas –a corto y largo plazo– para reducir la exposición de hogares y empresas a la volatilidad del coste de la energía.

En abril la UE prepara iniciativas legislativas adicionales y se plantea fórmulas «para limitar el efecto contagio del gas en el precio de la energía». La iniciativa para desvincular el precio del gas del de la electricidad, ya la planteó España en octubre del pasado año y ha ido ganando fuerza entre los Veintisiete a medida que el coste de la electricidad pulverizaba un récord tras otro. Ayer alcanzó los 700 euros por megavatio hora en el mercado nacional.

Por el momento, la receta europea pasa por lograr una mayor eficiencia energética, la reducción del consumo y el impulso de las renovables. «Son energías más baratas y seguras. Esperamos que para finales de este año Europa genere el 25% de la energía a través de las renovables», apuntó la comisaria Simson. Y Timmermans remató: «Debemos usar energías alternativas o gas de otros proveedores. El gas ruso viene con un coste demasiado alto», dijo en referencia a la guerra en Ucrania.

Moscú amenaza con cortar el suministro del Nord Stream 1

El viceprimer ministro ruso Alexander Novak amenazó a Alemania asegurando que su país podría dejar de suministrarle gas natural a través del gasoducto Nord Stream 1, en respuesta «recíproca» a las sanciones impuestas por la Unión Europea y EE UU tras la invasión rusa de Ucrania. Moscú aún no ha tomado ninguna decisión sobre el gasoducto, que funciona «a plena capacidad», indicó Novak en un discurso televisado el lunes por la noche.

Sobre el bloqueo energético de los países aliados, el viceprimer ministro aseguró que Rusia tiene capacidad para vender el petróleo a otras regines. «Si queréis rechazar los suministros energéticos de Rusia, podéis hacer lo que queráis. Estamos preparados. Sabemos adónde podemos redirigir este volumen. La única cuestión es quién se beneficia de esto y por qué es necesario», señaló.

La infraestructura, gestionada por la rusa Gazprom y la alemana Wintershall suministra nueve millones de metros cúbicos de gas al año.