El príncipe Harry se dirige a un avión en Aberdeen para regresar con su esposa en Londres tras abandonar el castillo de Balmoral el viernes / reuters

Muere Isabel II

Carlos III le dijo al príncipe Harry que «no estaba bien» que Meghan Markle acudiera a Balmoral

'The Sun' asegura que las reticencias de la familia explican por qué el duque de Sussex acudió solo a despedir a Isabel II en su residencia de Escocia

M. P.

Carlos III habría hecho notar a su Hijo Harry que «no estaba bien» que Meghan Markle viajara con él a Balmoral para acompañar a la reina en sus últimas horas de vida. Así lo informa el rotativo 'The Sun' tras dos días de especulaciones en los mentideros británicos sobre las razones por las que el duque de Sussex acudió sólo al castillo mientras su esposa se quedaba en Londres. Harry fue también el primer descendiente de Isabel II que abandonó la propiedad familiar a la mañana siguiente del deceso tras cumplirse las primeras doce horas de luto. Lo hizo visiblemente afectado en el asiento trasero de un todoterreno que le condujo directamente al aeropuerto para volar de regreso a la capital británica.

Según estas informaciones, el nuevo soberano le indicó que no era adecuado que Meghan estuviera en Balmoral, lo que confirmaría los primeros rumores que advertían de que no había acompañado a Harry consciente de que no iba a ser bienvenida. No obstante, la versión oficial que circuló entonces es que ella había decidido quedarse en Londres por respeto a la intimidad de la familia real. La frecuencia con la que Meghan ha dado entrevistas y el contenido de las mismas, sobre todo en las últimas semanas, no ha caído especialmente bien en la Casa de Windsor.

Según fuentes citadas por 'The Sun', Carlos llamó por teléfono a su hijo, que en ese momento se encontraba con Meghan en Frogmore Cottage, la residencia de Windsor, para avisarle del duro trance familiar. «Charles le dijo a Harry que no era correcto ni apropiado que Meghan estuviera en Balmoral en un momento tan profundamente triste. Se le señaló que Kate (esposa de su hermano Guillermo) no iría y que los números realmente deberían limitarse a la familia más cercana. Charles dejó muy, muy claro que Meghan no sería bienvenida», ha dicho esta fuente. Al parecer, Harry tampoco pudo subirse al avión de la RAF que trasladó a escocia al príncipe Guillermo y a sus tíos, el príncipe Eduardo y el príncipe Andrés. En ese caso, pudo deberse a que el duque había renunciado anteriormente a todos sus privilegios reales.

No obstante, Carlos III no quiso solslayar a la pareja en su primer discurso posterior al fallecimiento de la reina. Tras anunciar que Guillermo y Catalina pasaban a convertirse en príncipes de Gales, el soberano manifestó: «También quiero expresar mi amor por Harry y Meghan mientras continúan construyendo sus vidas en ultramar», en alusión a su decisión de afincarse en América.

Isabel II, junto al príncipe Harry y Meghan Markle en un acto oficial en 2018 / reuters

Los duques de Sussex comunicaron el 20 de enero de 2020 a Isabel II su renuncia a permanecer como miembros de primera línea de la familia real y expresaron su deseo de trasladar su residencia oficial fuera del reino Unido y vivir por sus propios medios económicos. La parejase ha afincado en California.

Harry se ha convertido, en cualquier caso, en la imagen del dolor solitario. Las fotografías de su salida enormemente triste de Balmoral han dado la vuelta al mundo. Se da la circunstancia de que el duque no logró llegar a tiempo antes del óbito de su abuela. De hecho, Carlos, de 73 años, y su hermana Ana, de 72, que se encontraban en Escocia, fueron los únicos miembros de la familia que pudieron despedirse en vida de la soberana.

Conversación sobre la fe

El pasado fin de semana, Isabel II tuvo como invitado en Balmoral a Iain Greenshields, moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, con quien almorzó el domingo. El ministro y sacerdote ha desvelado en la BBC que la reina, muy lúcida y de buen humor, le comentó lo a gusto que se sentía en Balmoral. Incluso se asomaron a un ventanal donde ella le ilustró sobre el bello paisaje escocés. «Creo que eso ha servido de consuelo a su familia», ha señalado el representante eclesiástico. También habló «muy conmovedoramente» sobre su esposo Felipe, cómo «le golpeó» su fallecimiento y la flaqueza que sintió durante el funeral.

«Habló de su pasado, su amor por Balmoral, su padre, su madre, el príncipe Felipe, los caballos... muy comprometida con lo que estaba sucediendo en la iglesia y también con lo que estaba sucediendo en la nación», ha relatado Greenshields. Antes de despedirse, ambos mantuvieron una profunda conversación sobre la fe, «la vida y hacia dónde conduce esta vida. Acabamos hablando sobre la vida eterna y la resurrección».