Borne mira a la bancada de la oposición tras leer su programa de gobierno. / BERTRAND GUAY/AFP

Borne reclama el «compromiso» de la oposición para sacar adelante las reformas

La primera ministra francesa se enfrenta a una moción de censura presentada por la alianza de izquierdas con escasas posibilidades de éxito

BEATRIZ JUEZ PARÍS

Compromiso fue la palabra más repetida por Élisabeth Borne a la hora de presentar este miércoles su programa de gobierno ante la Asamblea Nacional, la Cámara baja del Parlamento francés. La primera ministra, nombrada en mayo por el presidente, Emmanuel Macron, recordó que tras las legislativas de junio ningún partido tiene la mayoría absoluta. «Una relativa no es ni será sinónimo de una acción relativa. No es ni será señal de impotencia», advirtió.

Borne instó a la oposición a buscar compromisos para realizar reformas y poder encontrar soluciones a los problemas de los ciudadanos, desde el aumento de los precios de la energía a la inseguridad, pasando por la lucha contra la pandemia y las consecuencias de la guerra de Ucrania. «Ante tales desafíos, el desorden y la inestabilidad no son una opción», aseguró.

«Quiero que juntos volvamos a dar un sentido y virtud a la palabra 'compromiso', desde hace demasiado tiempo olvidada en nuestra vida política», dijo la jefa del Ejecutivo en un discurso de una hora y media, a menudo interrumpido y abucheado por la oposición, especialmente desde los bancos de la izquierda. «No soy una mujer que eluda los desafíos», afirmó la primera ministra, una gran desconocida para la mayoría de franceses. «Creo en tres cosas: la escucha, la acción y los resultados», añadió.

Borne presentó ante los diputados el programa del nuevo Gabinete. Anunció, entre otras cosas, el aumento del salario de los profesores y medidas para lograr el pleno empleo, luchar contra la inflación y aumentar el poder adquisitivo de los franceses.

Confirmó que la reforma de las pensiones, aplazada por el covid, sigue sobre la mesa. «Sí, necesitaremos trabajar progresivamente un tiempo más», recordó Borne. El Gobierno quiere retrasar hasta los 65 años de jubilación –actualmente está establecida en los 62–, a lo que se oponen sindicatos y parte de la oposición.

Por contra, a diferencia de la mayoría de sus antecesores, Borne no se sometió ayer a un voto de confianza de los diputados. Al tener el partido de Macron y sus aliados una mayoría relativa en la Asamblea Nacional carecía de votos suficientes para superarla. De todas formas, no estaba obligada por la Constitución a hacerlo. Ante su negativa, los partidos de izquierdas –La Francia Insumisa, el Partido Socialista, Europa Ecología-Los Verdes (EE-LV) y el Partido Comunista– presentaron juntos una moción de censura.

Voto de confianza

«Si la primera ministra se hubiera sometido a un voto de confianza no hubiera habido una moción de censura, es evidente», explicó en declaraciones a BFMTV Jean-Luc Mélenchon, líder de la Nueva Unión Popular Ecologista y Social (Nupes), la alianza de los partidos de izquierdas para las legislativas. «Señora primera ministra usted es incapaz de solicitar un voto de confianza. Y oso decir que bien hecho, pues no tenemos ninguna confianza en su Gobierno», añadió la ultraderechista Marine Le Pen, que criticó que Borne actúe «como si nada hubiera pasado» en las legislativas, en las que el partido gubernamental perdió la mayoría absoluta.

La Asamblea Nacional deberá votar la moción de censura el viernes o al inicio de la próxima semana. Sin embargo, no existen muchas posibilidades de prosperar, ya que la izquierda carece de votos suficientes. Necesitaría el apoyo de la derecha moderada y el partido de extrema derecha de Marine Le Pen. Pero Los Republicanos y Reagrupación Nacional ya han dado su negativa. Salvo sorpresa, Borne seguirá en su puesto.