El Kurdistán iraquí, aislado por el rechazo de Bagdad a su referéndum

La región autónoma del Kurdistán iraquí, en el norte del país, se encuentra prácticamente aislada por las sanciones impuestas por el Gobierno central en represalia al referéndum de independencia organizado por las autoridades kurdas, pese al rechazo de la comunidad internacional.

EFE / ERBIL (IRAK)

A finales del pasado julio, el Gobierno kurdo fijó la consulta de autodeterminación para el 25 de septiembre, que hasta el último momento no se supo si iba a tener lugar por las continuas presiones de las potencias occidentales, que temían que esta votación pudiera "desestabilizar" la unidad de Irak.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, mostró su rechazo al referéndum y lo calificó de "anticonstitucional e ilegítimo", y además, algunos de los opositores kurdos manifestaron su oposición a esta consulta, ya que consideraban que no era el momento oportuno.

De hecho, el partido Movimiento del Cambio (Goran) pidió el cambio de la fecha del referéndum de independencia, un paso que, a su juicio, "fue tomado sin crear un ambiente político adecuado, sin tener en cuenta la situación política, económica, social y de seguridad".

Estados Unidos, que lidera la coalición internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, fue uno de los países que más se involucró, pues su secretario de Estado, Rex Tillerson, pidió expresamente al presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, que lo aplazase.

Sin embargo, Barzani, que acabaría renunciando a su cargo un mes después de la consulta, alegó que el pueblo kurdo "decidió tomar otro camino" tras los intentos fracasados de convivir con los iraquíes.

Israel fue el único país que respaldó la celebración del sufragio, mientras que Irán y Turquía, vecinos del Kurdistán iraquí y con población kurda propia, lo repudiaron por completo e incluso la República Islámica cerró su espacio aéreo antes de la fecha del plebiscito.

El día de la consulta se vivió como una celebración en Erbil -capital del Kurdistán-, y en Suleimaniya -feudo opositor-, así como en otros territorios disputados entre Bagdad y Erbil y que estaban controlados en ese momento por las fuerzas kurdas "peshmergas", como la provincia petrolera de Kirkuk, principal foco de las tensiones.

La Alta Comisión Electoral del Kurdistán iraquí anunció 48 horas después del plebiscito que el 92,73 % de los votantes dijeron "sí" a la independencia.

De los poco más de tres millones de personas que acudieron a las urnas, un 7,27 % se decantó por el "no" y se registró un 1,21 % de votos nulos en una cita que contó con una participación del 72,16 % del electorado residente en el Kurdistán y en el exterior.

Poco después comenzaron las sanciones por parte de Bagdad contra el Kurdistán. La primera de ellas fue la suspensión de los vuelos internacionales con origen o destino en la región autónoma, medida que continúa hasta hoy.

Las sanciones siguieron y el Banco Central iraquí suprimió las transferencias bancarias a las provincias que están bajo el paraguas del Kurdistán, y, el 11 de octubre, un tribunal iraquí emitió una orden de arresto contra Barzani y los miembros del Alto Comité para el Referéndum.

También en respuesta a la consulta, Bagdad lanzó el 16 de octubre una campaña militar para recuperar el control de las áreas disputadas, en primer lugar la ciudad y provincia de Kirkuk, rica en petróleo.

Dos días después, las fuerzas iraquíes anunciaron el fin de la breve y exitosa operación, en la que recuperaron la mayoría de las áreas de las provincias de Kirkuk, Diyala y Nínive controladas por las tropas kurdas, y que las habían ocupado tras la irrupción del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Irak, en 2014.

Desde ese momento, el Kurdistán comenzó a relajar su discurso e incluso afirmó en noviembre que "respeta" una disposición del Tribunal Supremo que recalca que la Constitución establece la unidad de Irak y no permite de la secesión de uno de sus territorios.

El Kurdistán ha pedido en numerosas ocasiones el diálogo con Bagdad y ha urgido a la comunidad internacional que presione para que estos retiren las sanciones impuestas, aunque todavía no hay ningún resultado.