Dos mujeres colocan cruces y velas en el lugar donde fueron hallados muertos decenas de migrantes dentro de un camión en Texas. / Reuters

Un viaje al infierno por 10.000 dólares

MERCEDES GALLEGO Nueva York

Para dos millones de inmigrantes el camino al sueño americano ha sido de ida y vuelta transformado en pesadilla. Desde 2020, la pandemia sirvió de excusa al Gobierno de Donald Trump para aplicar el Título 42 de una ley de salud pública de 1944 que le permite expulsar a los solicitantes de asilo político de forma expedita sin necesidad de ponerlos delante de un juez, y sobre la que puede pronunciarse el Supremo esta misma semana.

Algunos de estos inmigrantes han intentado cruzar la frontera por su cuenta en repetidas ocasiones hasta que han logrado juntar el dinero para ponerse en manos de los 'coyotes'. Por unos diez mil dólares, los 'mugalaris' mexicanos hacen su parte cruzándolos por las arenas del Río Bravo o los senderos del desierto, pero del otro lado cada vez son más los estadounidenses que terminan el trabajo, porque tienen menos posibilidades de ser detenidos. Se calcula que el 71% de quienes conducen los vehículos en los que pasan inmigrantes camuflados entre toneladas de manzanas, carne de vacuno, escondidos en los bajos de un vehículo o hasta dentro de un ataúd son norteamericanos. Lejos de desanimar a quienes no ven más futuro que llegar a EE UU, el número de arrestados por las patrullas fronterizas aumentó un 27% el año pasado. También el de los muertos. Este año se puede batir el récord, con un millar de cadáveres en la frontera sur, casi tres vidas al día.

Críticas de López Obrador

La política de 'Quedarse en México' hasta que las autoridades migratorias puedan estudiar su caso ha convertido las ciudades fronterizas de ese país en un peligroso purgatorio donde las aves rapaces de toda calaña acechan a los que aguantan como pueden durante años bajo toldos y palos. «El Gobierno vecino está permitiendo que se abuse y maltrate a nuestros hermanos migrantes. No lo vamos a permitir», dijo ayer el presidente, Andrés Manuel López Obrador, que hace dos semanas no acudió a la cita de la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, donde se buscaban soluciones al problema migratorio.

Biden le ha dado una nueva oportunidad, porque realmente necesita de su ayuda para solucionar el problema que sigue batiendo récords. El Departamento de Seguridad Doméstica anticipa que las patrullas fronterizas tendrán este verano 18.000 encuentros diarios con inmigrantes indocumentados, y eso que el verano nunca es temporada alta para atravesar el desierto a pie. De todo ello hablarán ambos mandatarios cuando Biden reciba a López Obrador y su esposa en la Casa Blanca el 12 de julio, al olor de la carne asada que ha dejado el tráiler averiado de San Antonio.