Representantes de Exteriores de EE UU, Israel, Marruecos, Baréin, Egipto y Emiratos Árabes. / AFP

EE UU utiliza la cumbre de Oriente Próximo para presionar sobre Ucrania

A la histórica reunión asistieron los ministros de Exteriores de Israel, Egipto, Marruecos, Baréin y Emiratos Árabes Unidos

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

Nada en la agenda podía ensombrecer este lunes el perfil histórico de la cumbre de dos días que reunió a los más altos representantes diplomáticos de Egipto, Marruecos, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, EE UU e Israel en la ciudad hebrea de Sde Boker, en pleno desierto del Néguev. Se trataba de un poderoso encuentro lleno de simbolismo para proyectar la normalización de las relaciones de Israel con los países árabes y ofrecer la imagen de una nueva geopolítica en la región. Aún así, cada uno tenía su agenda.

El secretario de estado Anthony Blinken aprovechó la oportunidad para presionar a los asistentes a apoyar a Ucrania, algo que en teoría hacen pero, en la práctica no. Israel ha aplaudido el liderazgo estadounidense e incluso ha intentado negociar una salida con Putin, pero no se ha sumado a las sanciones contra Rusia. Washington teme que supla el vacío que dejan las sanciones para proveerle con tecnología, software para ciberespionaje y hasta repuestos militares.

EE UU tampoco ha conseguido convencer a Emiratos Arabes Unidos y Baréin para que aumenten la producción de crudo y estabilizar así el precio del petróleo y del gas. Estos, por su parte, desean que Washington preste más atención a la región y pongan freno a las milicias de Yemen que Irán apoya y que han atacado recientemente la infraestructura saudí y de Emiratos.

Pacto nuclear

Irán era, pese a su ausencia, el centro de una cumbre que buscaba alentar el impulso final para que el país persa vuelva al pacto nuclear, acuerdo que firmó con las superpotencias antes de que el gobierno de Donald Trump se retirase unilateralmente y resucitase las sanciones. En privado todos presionaron al canciller israelí para que reconozca la existencia de Palestina, preocupados por la percepción de sus pueblos y del mundo árabe sobre las nuevas amistades forjadas desde que en 2020 aceptaran a Israel.

De hecho la cumbre de dos días se produce en el veinte aniversario de la Iniciativa de Paz Árabe, que prometía normalizar relaciones con Israel a cambio de la creación de un estado palestino. Obviamente, esta última parte queda pendiente. Egipto, añadido a última hora, aspira a ser de nuevo un puente en la región, y Marruecos cuenta con que las nuevas relaciones ayuden su maltrecha economía, que en plena crisis agrícola no le permiten prescindir del granero ruso. El reino alauita reconoció al Estado de Israel en 2020, a cambio de que Washington aprobase su poder sobre el Sáhara Occidental.

El hecho de que la histórica foto se tomase en la ciudad del desierto de Néguev, en medio del desierto, hablaba también de la incomodidad que el estatus de Jerusalén sigue provocando en la región, donde los mandatarios árabes pueden haber cedido, pero sus pueblos no. Irán también ha aprovechado la cumbre para calificarla de una traición al pueblo palestino, en el que, lógicamente, ha creado gran resentimiento.