Protesta contra la derogación de la ley de aborto ante el Tribunal Supremo de EE UU. / EFE/Vídeo: E. P.

El Supremo deroga el derecho al aborto en Estados Unidos

La Corte devuelve esa potestad a los Estados, trece de los cuales lo ilegalizarán automáticamente y otros lo limitarán

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

Los enemigos del aborto disfrutan ya de una victoria histórica en el país que presume de iluminar al mundo como faro de la democracia y de los derechos civiles: «El aborto no es un derecho constitucional», determinó este viernes el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Nada más derogar la sentencia que desde 1973 protegía el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, trece Estados que tenían aprobadas leyes 'gatillo' para dispararse automáticamente comenzaron este viernes a anular el aborto y otros tantos lo limitarán significativamente en los próximos meses.

Solo Polonia, Nicaragua y el Salvador han restringido el derecho al aborto en las últimas décadas, por lo que EE UU entra a formar parte de un extraño club. Parecía una escena apocalíptica que nadie se atrevía a creer, pese a que la polémica sentencia se había filtrado el mes pasado. «Esta será la primera generación de mujeres que tendrá menos derechos que sus madres», lamentó la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi.

El primer Estado en ilegalizarlo este viernes mismo fue Missouri, donde una mujer o un médico pueden ir ya a la cárcel por interrumpir el embarazo. Detrás viene Mississippi, que puede atribuirse el trofeo de haber dado al tribunal la oportunidad de revisar la jurisprudencia de 'Roe vs Wade', que hace casi medio siglo cambió la vida de las mujeres estadounidenses. Desde entonces, la mortalidad femenina cayó, los procedimientos para interrumpir los embarazos se volvieron más seguros que un parto y las mujeres pudieron terminar sus estudios, hacerse independientes y competir con los hombres en todos los sectores. Algo que incomodó a muchos, empezando por Donald Trump, el presidente que nombró la mayoría conservadora del Supremo y llegó al poder con la promesa de llevar el país de vuelta «a los viejos tiempos».

EN SU CONTEXTO:

  • 1973 es el año en el que se impuso la sentencia que protegía a nivel federal el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Ahora que el Tribunal Supremo ha fallado en contra del aborto, los Estados podrán decidir si ilegalizarlo, limitarlo o permitirlo.

  • Missouri, el primero en ilegalizar esta práctica. El primer Estado en ilegalizar el aborto tras la derogación de la sentencia fue, este viernes mismo, Missouri. A partir de ahora, en este territorio una mujer o un médico podrán ir a la cárcel por interrumpir el embarazo. El segundo Estado en seguir este mismo ejemplo ha sido Mississippi.

  • 49 años han pasado desde que cambió para mejor la vida de las mujeres estadounidenses. Desde entonces, su mortalidad ha caído, los procedimientos para interrumpir los embarazos se volvieron más seguros que un parto y las féminas pudieron hacerse independientes.

  • Destrucción de embriones fertilizados. La decisión de este viernes no establece ningún mínimo de semanas factibles para abortar, sino que la vida comienza en el momento de la concepción, lo que deja en entredicho otros procedimientos como la píldora del día después o incluso la destrucción de embriones fertilizados in vitro.

«Roe fue indignante desde el principio», opinó en su sentencia el juez Samuel Alito, en nombre de la mayoría conservadora de 6-3. «Sus razonamientos eran extraordinariamente débiles y la decisión ha tenido consecuencias dañinas. Es hora de hacerle caso a la Constitución y devolver el tema del aborto a los representantes electos del pueblo» en los Estados.

La supuesta 'neutralidad' de la que presume el tribunal en su opinión mayoritaria quedó en entredicho por los propios comentarios del juez jefe del Supremo, John Roberts, un conservador moderado nombrado por George W. Bush que criticó a sus compañeros por haberse cargado «innecesariamente» la jurisprudencia de 'Roe vs Wade'. Para decidir el caso que le había presentado Mississippi de limitar el aborto a las primeras 15 semanas desde la concepción, no hacía falta anular la jurisprudencia que protegía el aborto, observó el juez Roberts. Bastaba con anular la sentencia de 'Planned Parenthood vs Casey', que en 1993 sustituyó el marco del primer trimestre de embarazo en el que se enmarcaba por el de la «viabilidad» del feto. La decisión de este viernes establece que la vida comienza en el momento de la concepción, lo que deja en entredicho otros procedimientos como la píldora del día después o incluso la destrucción de embriones fertilizados in vitro.

«Cruzada»

El Supremo «está en una cruzada para acabar con la salud reproductiva de las mujeres», acusó la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi. «Es repulsivo», la secundó la primera gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, que ha prometido mantener ese derecho en el Estado. Tal vez no le sea posible. Pelosi advirtió de que los conservadores no acabarán ahí, sino que intentarán aprobar un veto nacional en el Congreso, ahora que el derecho al aborto ha quedado desprotegido. Las elecciones legislativas de noviembre proporcionarán al Partido Republicano la oportunidad de reconquistar el control de las cámaras gracias a la galopante inflación y el alarmante precio de la gasolina.

«Es indignante que la agenda electoral tenga que limitarse a recuperar un derecho del que hemos disfrutado durante medio siglo», lamentó desde Texas la activista Cecile Richards, que fuera presidenta de Planned Parenthood, «pero espero que la gente se tome en serio las elecciones de noviembre».

Protesta contra la derogación de la ley de aborto ante el Tribunal Supremo de EE UU. / EFE

Ese mensaje no sirvió para dar la victoria a Hillary Clinton en 2016, con cuya derrota la noticia de este viernes se volvió inevitable. Era solo cuestión de tiempo y del tic tac del corazón, dada la avanzada edad de los jueces del tribunal, que al fallecer dieron oportunidad a Trump de nombrar tres sustitutos. «Dios lo decidió», contestó este viernes satisfecho el expresidente.

No exactamente, ya que uno de ellos, Anthony Scalia, falleció diez meses antes de que Barack Obama terminase su mandato. El entonces líder de la mayoría conservadora en el Senado, Mitch McConnell, que este viernes aplaudió la decisión del Supremo, impidió que el Senado votase al elegido de Obama con el argumento de que faltaba poco para las elecciones. Con más razón, la sucesión de la jueza Ruth Bader Ginsburg, mes y medio antes de que Joe Biden fuera elegido presidente, debería de haber seguido los mismos pasos, pero Amy Coney Barrett, favorita de los grupos religiosos más radicales, fue jurada en el cargo una semana antes de las elecciones.

Alterar el equilibrio de la ley

Las cartas estaban echadas. Con esta adición, el tribunal dio a Mississippi la extraordinaria oportunidad de reabrir el caso que ya había presentado. Al preguntar expresamente si la fiscalía pedía que el tribunal derogara la jurisprudencia de 'Roe vs Wade', el tribunal enviaba una clara señal de que estaba abierto a ello.

«Esta será la primera generación de mujeres que tendrá menos derechos que sus madres», denuncia Pelosi

«No os equivoquéis, esta decisión es la culminación de esfuerzos deliberados durante décadas para alterar el equilibrio de las leyes», advirtió este viernes el presidente, Joe Biden. «Es la materialización de una ideología tan extrema que una mujer puede ser encarcelada por defender su propia salud», ya que a falta de regulación federal hay Estados como Texas que no contemplan el supuesto de salvar la vida de la madre.

El mandatario lamentó que «serán las mujeres pobres las que más lo sufran», porque carecerán de los medios económicos para viajar a otros estados donde se permita. La carga de un hijo para una mujer que carece medios económicos la condenará de facto a vivir en la pobreza. Y no acabará ahí. «El derecho a la intimidad, a la privacidad, a libertad de género y a la igualdad estarán en las papeletas» el noviembre próximo, dijo Biden, porque la cruzada conservadora continúa.

Bolsonaro critica el aborto a una niña de once años violada

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, criticó el aborto que la Justicia brasileña autorizó a una niña de once años que fue violada. «No importa cómo fue gestado o si le ampara o no la ley», advirtió el mandatario, quien señaló que el feto ya contaba con 29 semanas, por lo que «es inadmisible hablar de quitarle la vida a ese ser indefenso». La menor, no obstante, no fue consciente del embarazo hasta la semana 22. La niña se sometió al aborto el miércoles en un hospital de Santa Catarina, después de que en mayo el centro solicitara a la familia una autorización judicial, como marcan los protocolos del Ministerio de Salud cuando el embarazo supera las veinte semanas.o