Keechant Sewell, superagente en Nueva York

Mujer, negra... Se ha pasado toda la vida rompiendo techos de cristal. Ahora se ha convertido en la primera jefa del cuerpo policial más grande de Estados Unidos

CAROLINE CONEJERO

La nueva Comisionada del Departamento de Policía de Nueva York, Keechant Sewell, lleva toda la vida desafiando a quienes se empeñan en poner límites por razón racial o de sexo. Pero desde el 1 de enero, la veterana del cuerpo ha roto el techo azul policial jamás alcanzado por una mujer en sus 176 años de existencia. Consciente de que hace historia al ser la primera a cargo de la fuerza más grande del país, y como la tercera comisionada afroamericana, Sewell ha prometido resetear las dañadas relaciones entre las fuerzas del orden y la ciudadanía.

Sewell, de 49 años, está al mando de 35.000 oficiales en uniforme y 18.000 civiles empleados del departamento. Su nombramiento cumple con la promesa electoral del también recién estrenado alcalde de Nueva York, Eric Adams, de elegir a una mujer de color para dirigir uno de los departamentos policiales más conservadores, controvertidos y racistas del país. Adams, él mismo excapitán de la Gran Manzana, ha señalado que a las mujeres a menudo se las deja sentadas en el banquillo y nunca se les permite participar en puestos de liderazgo policial. «Eso termina hoy», señalaba en su ceremonia de acceso al cargo.

El nuevo alcalde, que podría haber elegido entre numerosos jefes de departamentos de todo el país, relató a la prensa que escogió a Sewell por su «inteligencia emocional». Durante el proceso de entrevistas para seleccionar al candidato, en una rueda de prensa simulada sobre un supuesto asesinato violento, Sewell fue la única que se acercó al podio y empezó dando el pésame a las familias de las víctimas. Para ella, la sensibilidad es una fortaleza, lo que de ninguna manera debería llevar a subestimar su extensa experiencia de más de 25 años en posiciones de riesgo y alta seguridad.

En el condado de Nassau, al norte de Nueva York, donde dirigía la unidad de detectives al mando de 350 oficiales desde 2020, Sewell formó parte de unidades de investigación de narcóticos y de numerosos casos importantes. Entrenada por el FBI, la entonces detective fue la principal negociadora en situaciones de rehenes y miembro de la Fuerza Conjunta contra el Terrorismo de Nueva York y Nueva Jersey.

Su nombramiento supone el retorno a la ciudad que la vio nacer y crecer en el distrito de Queens, y la oportunidad de modernizar unas fuerzas que atraviesan un momento crítico entre la renovación y una vieja guardia que se resiste al cambio. Glorificado en numerosas películas y series de televisión, como la celebrada 'NYPD Blues', el departamento de policía más famoso del mundo está plagado de problemas que no ha contribuido a paliar el creciente debate nacional sobre la reforma policial y la reducción de la financiación.

El nuevo escrutinio público para combatir la brutalidad y el abuso policial ha tenido un impacto en la moral general y son muchos los agentes que han optado por la jubilación anticipada. El aumento de los tiroteos y de la incidencia de delitos violentos, en particular los cometidos con armas de fuego, es otro motivo de preocupación que añadir al escenario pandémico.

La comisionada Sewell ha anunciado que pondrá el foco de inmediato en la reducción de la violencia para lo que planea resucitar las controvertidas unidades anti-crimen. También creará patrullas vecinales, para lo que Sewell pretende establecer un sistema que se apoye en las comunidades, con el propósito de escuchar de primera mano cuáles son los puntos de desconfianza y cómo ciertas prácticas les afectan negativamente. Además, habrá un proceso riguroso de entrenamiento y selección de los agentes que tendrán que demostrar un temperamento y actitud apropiados. La mayoría de las patrullas policiales destinadas en los barrios están formadas predominantemente por blancos.

La diversidad racial es una realidad, vista la baja representación de afroamericanos, hispanos y asiáticos en los puestos más altos. Tres de cada cuatro oficiales de policía con un rango superior al de capitán son blancos, lo que chirría -y mucho- en una ciudad donde los blancos no hispanos conforman solo el 32,5%.

¿Amigos o enemigos?

Otro dato, este referido a las mujeres: ellas conforman solo el 18% de la fuerza policial neoyorquina. Las mujeres al frente de los departamentos de policía no abundan, pero un buen número de ellas ha surgido recientemente en ciudades importantes como Filadelfia o Newark. Aun así, llegar al cargo y mantenerse son dos cosas diferentes. Tres de las mujeres jefes de policía renunciaron en 2020 en Atlanta, Seattle y Portland tras los asesinatos policiales de afroamericanos en las protestas de justicia racial, o por severos recortes en el presupuesto y el personal.

El nombramiento de la comisionada ha sido recibido con una mezcla de optimismo y cautela, dado el largo historial del departamento de Policía neoyorquino de prejuicios políticos, raciales y de género. Sewell tendrá que reparar las relaciones con la alcaldía, muy deterioradas con el anterior edil, Bill de Blasio, a quien, en 2015, los oficiales hicieron un plante dándole la espalda durante el funeral de un oficial asesinado en acto de servicio.

Aunque sean muchos los que tratarán de socavar su autoridad, Patrick Lynch, presidente de la muy conservadora Asociación Benéfica de la Policía, ha elogiado en un primer momento el nombramiento de Sewell, con quien espera superar los puntos de fricción entre el departamento y la alcaldía. El problema es determinar si esa mano tendida no esconde a su vez un regalo envenenado. Este sindicato policial tiene un largo historial obstruccionista y de racismo, que será puesto a prueba ahora que la ciudad tiene a dos afroamericanos en posiciones de poder, el alcalde Adams y la comisionada de policía Sewell.

De alguna forma, la nueva jefa del departamento parece haber salido de un cómic de superhéroes de Marvel: una chica de Queens convertida en una valiente luchadora contra el crimen en Long Island a la que el destino pone ahora en la posición de hacer lo imposible por regenerar la ciudad neoyorquina inmanejable. Spiderman, otro chico corriente de Queens, estaría orgulloso de ella.