Partidaria del expresidente Donald Trump, durante su visita a Texas el pasado mes de enero. / Reuters

Los republicanos imponen restricciones radicales en el sistema electoral de Texas

Los demócratas y las organizaciones de derechos civiles critican que se intenta privar de sus derechos a las minorías

ANJE RIBERA

El expresidente republicano Donald Trump perdió las elecciones de 2020 ante el demócrata Joe Biden, pero este miércoles sumó una pequeña victoria compensatoria en el Estado de Texas. Fueron sus acusaciones de fraude masivo en los comicios que el pasado noviembre le apartaron de la Casa Blanca las que impulsaron el proyecto que obtuvo el visto bueno del Congreso de la antigua provincia de México y que incorpora cambios radicales en su código electoral con la imposición de amplias restricciones.

A la postre supone un endureciendo de las ya estrictas reglas de votación y, según denuncian los demócratas, constituye «un descarado intento de privar de sus derechos a las minorías –especialmente para los jóvenes, los afroamericanos y otros grupos étnicos, y las personas con discapacidades–. La nueva legislación agrega a Texas –una de las regiones estadounidenses de más rápido crecimiento y por tanto con mayor trascendencia electoral— a otros dieciocho territorios que desde enero ha apuntalado la teoría de Trump sobre un robo electoral al promulgar normativas cada vez más encorsetadas.

La ley prohíbe, por ejemplo, emitir el voto desde el automóvil, como se hizo en 2020 por la pandemia del coronavirus, y establece muchas otras limitaciones en cuanto al horario y el voto por correo, una fórmula que los republicanos siempre han denostado. Además, los observadores electorales –los voluntarios desplegados por los dos partidos durante la votación y el recuento– contarán con mayor poder para anular los sufragios de algunos votantes de origen foráneo que no respondan a preguntas que acrediten su condición de perfectos 'americanos'. Además, la legislación modificada convierte en un delito comparable al robo de un vehículo que un funcionario electoral rechace a un observador designado.

Freno al voto por correo

La ley –ampliamente criticada por las organizaciones de derechos civiles– también impide que los condados envíen formularios de voto por correo no solicitados, incluyendo a aquellos electores con más de 65 años y que, por lo tanto, hasta ahora obtenían automáticamente el derecho a ejercer su derecho al sufragio por vía postal. También establece nuevos límites para quienes ayudan a los votantes –incluyendo a los que tienen discapacidades— a acudir a las urnas.

Los demócratas intentaron boicotear la mayoría republicana hasta el último momento. Los legisladores de Biden incluso se habían ausentado del estado durante semanas para evitar que la Cámara tuviera el quórum necesario para votar el proyecto de ley. Esto obligó al gobernador, Greg Abbott, a convocar dos sesiones especiales para abordar lo que denominó «integridad electoral». «Se solidificará la confianza en el resultado de nuestras elecciones al hacer que sea más fácil votar y más difícil hacer trampas», dijo después de la aprobación final del proyecto de ley. Para conseguir su objetivo, Abbott llegó a vetar los cheques de los sueldos de miles de empleados públicos que en su opinión obstaculizaron la tramitación.

El gobernador fue respondido de inmediato por el jefe de la minoría demócrata de Texas, Garnet Coleman, «Las razones emocionales para no votar a favor es que crea dificultades para las personas debido al color de su piel y su origen étnico, y yo soy parte de esa clase de personas», señaló. «Nací en segregación, pero creía que habíamos progresado, y, de repente, aparece una nueva ley que nos hace retroceder».

La mayoría republicana en el Capitolio de Texas pretende rediseñar ahora los distritos electorales, lo que podría asegurar su ventaja en las urnas durante la próxima década.

Recompensas por denunciar abortos

La jornada de este miércoles del Capitolio de Texas fue tan amplia como polémica. Los legisladores republicanos también impusieron el rodillo de su mayoría a la hora de sancionar una nueva ley sobre el aborto que prohíbe la interrupción de la gestación después de seis semanas, antes incluso de que muchas mujeres sepan que están embarazadas.

El llamado 'proyecto de ley del latido del corazón' –que defiende al feto una vez que se puede detectar un latido–, permite que los ciudadanos denuncien casos de incumplimiento a cambio de contraprestaciones económicas. Esta iniciativa crea, en opinión de los grupos de derechos civiles «un esquema de cazarecompensas que alienta al público en general a entablar demandas contra cualquiera que crea que ha violado la prohibición», según la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU).

Cualquiera que demande con éxito a un trabajador de un centro de salud, un proveedor de servicios de aborto o cualquier persona que ayude a alguien a acceder a interrumpir un embarazo después de seis semanas será recompensado con al menos 10.000 dólares, pagados por la persona demandada.

Texas se incorpora así a una lista de una docena de estados que prohíben el aborto a partir de la sexta semana de embarazo sin hacer excepciones para la violación o el incesto. La nueva normativa entró en vigor después de que la Corte Suprema no se pronunciara ante una solicitud de emergencia para frenarla. Por contra, el Alto Tribunal si estudia una ley del estado de Misisipi que prohíbe los abortos después de la semana 15 de embarazo.