Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras. / AFP

EE UU pide a Honduras la extradición del expresidente Juan Orlando

El que fuera mandatario del país centroamericano fue detenido y pasará a disposición del Tribunal Supremo del país para decidir si se acepta su inmunidad o se cumple con la petición

MERCEDES GALLEGO Corresponsal en Nueva York

El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández fue detenido este martes en su residencia en Tegucigalpa, a la espera de que el Tribunal Supremo del país decida si aprueba o no la petición extradición que ha tramitado el Gobierno estadounidense. Está previsto que el exmandatario sea conducido ante el magistrado del Supremo, Francisco Ortez, que tendrá que decidir si es entregado a las autoridades estadounidenses.

El ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, fue el encargado de dirigir el operativo policial que detuvo al expresidente en su domicilio. Poco después Hernández, exposado de pies y manos y con un chaleco antibalas, fue subido a un coche de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) que le condujo a dependencias policiales antes de ser puesto a disposición judicial.

Hace menos de tres semanas que Juan Orlando Hernández dejó el cargo, pero ya lo coreaban entusiasmados los ciudadanos la noche de su derrota electoral: «¡Juanchi va pa Nueva York!». Su hermano, Toni Hernández, fue condenado el año pasado por el mismo tribunal de Manhattan en el que tendrá que ser juzgado por formar parte de un «violento cartel de narcotráfico» si las autoridades de su país autorizan la extradición. «¡No hay clemencia para los narcopolíticos!», decían entonces las pancartas a las afueras del tribunal del Bajo Manhattan que ha cursado la petición.

Toni Hernández, ex congresista hondureño, fue detenido en Miami en 2018 y hallado culpable en marzo del año pasado por haber traficado con unos 500.000 kilos de cocaína, de los que habría introducido 85.000 en el país, suficientes para administrar cinco dosis a cada ciudadano estadounidense. En el proceso han caído asesinados sus socios, abogados, enemigos políticos y testigos, además de haber corrompido con sobornos toda la esfera política.

Colaboración con el narcotráfico

El tribunal estadounidense cree que su hermano facilitó ese narcotráfico desde la presidencia de Honduras y lo utilizó para escalar en el poder, una acusación particularmente irónica al haber llegado a él como presidente del Congreso Nacional y luego como presidente de la república con el apoyo del Gobierno de Obama y, en concreto, de la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, que secundó el golpe de Estado de 2009 por el que mismo Tribunal Supremo destituyó al presidente Manuel Zelaya.

Hernández dijo este martes en Twitter que ha comunicado a las autoridades su voluntad de entregarse voluntariamente si el Supremo decide extraditarle, aunque realmente no tendría elección. Con ello la nueva presidenta de la coalición de izquierda que le ha desbancado, Xiomara Castro, esposa de Zelaya, culminaría expeditamente la revancha de su esposo, y el presidente Joe Biden podría retomar su misión de atacar las causas de la migración centroamericana desde la raíz combatiendo la corrupción. Orlando, de 53 años, estudió en Nueva York y cultivaba amistad con prominentes políticos de Washington, lo que hace aún más llamativa su caída en desgracia.