Vladímir Putin, en una videoconferencia en el Kremlin el pasado 8 de septiembre. / efe

El Gobierno de EE UU destapa la injerencia global rusa en favor de Putin

El departamento de Estado publica un informe parcial que cifra en 300 millones de dólares los pagos de Moscú a partidos, funcionarios y candidatos extranjeros en más de dos docenas de países desde 2014

CAROLINE CONEJERO Nueva York

Rusia diseñó campañas internacionales para debilitar los sistemas democráticos y promover fuerzas políticas alineadas con sus intereses, y canalizó 300 millones de dólares en pagos a partidos políticos, funcionarios públicos y candidatos extranjeros en más de dos docenas de países desde 2014. Así lo revela un informe de Inteligencia encargado por la Administración Biden este verano, desclasificado parcialmente esta semana, en un intento por contrarrestar la capacidad del Kremlin de influir en los sistemas políticos en países de Europa, África y otros lugares.

Según el informe publicado por el departamento de Estado, actores subsidiarios del Kremlin utilizaron también compañías pantalla, grupos Think Tank y otros medios para influir en el desarrollo político, a veces en beneficio de grupos de extrema derecha. El Gobierno de EE UU considera la intromisión rusa en las elecciones «un asalto a la soberanía», similar a la guerra de Rusia contra Ucrania. Y estima, que los hallazgos constituyen solo 'la punta del iceberg' del alcance global de una injerencia de Moscú que podría ir mucho más allá de las naciones y las sumas que se han detectado.

El informe, compartido con otros países, solo hizo públicos los nombres de unas pocas naciones, incluidas Albania, Montenegro, Madagascar y, potencialmente, Ecuador. También menciona a un país asiático, sin nombrar, en el que el embajador ruso entregó millones de dólares en efectivo a un candidato presidencial.

La publicación parcial de las pesquisas, que no incluye las actividades rusas en EE UU, es parte del esfuerzo inicial de la administración Biden de compartir el material de inteligencia para exponer el alcance de la interferencia rusa en los procesos políticos y las elecciones en el mundo, y movilizar a otros países a combatirla. La intromisión rusa en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2016 en apoyo al candidato Trump, ha sido abundantemente documentada en informes de Inteligencia y una investigación bipartidista del Senado. Otros documentos de los servicios secretos revelan la campaña autorizada por Putin para dañar la candidatura presidencial de Biden contra Trump en 2020.

El Departamento de Estado envió el lunes un despacho a sus embajadas en más de 100 países con detalles de la actividad rusa y medidas para contrarrestarlas, como sanciones, prohibición de viaje o la expulsión de espías rusos involucrados en actividades de financiamiento político. Los detalles proporcionados a la prensa identifica a los oligarcas rusos envueltos en las tramas de financiación, incluidos Yevgeniy Prigozhin y Aleksander Babakov, ambos asociados próximos de Putin.

Red de desinformación

Prigozhin, conocido como el «chef de Putin» por ganar grandes sumas en contratos de catering del Gobierno ruso, fue imputado en 2018 por su intento de interferencia en las elecciones estadounidenses de 2016. Buscado por el FBI, se le ha vinculado con la firma militar privada Wagner, considerada una unidad secreta de la agencia de Inteligencia militar rusa GRU. En abril, el Departamento de Justicia imputó a Babakov, que es también legislador ruso, así como a otros dos ciudadanos del país, por conspiración para violar las sanciones estadounidenses y de una trama de fraude de visas a través de una red de desinformación e influencia internacional para promover los intereses del Kremlin en el extranjero.

Los pagos se realizan en efectivo, criptomoneda, transferencias electrónicas de fondos y en regalos de lujo, y se mueve a través de una amplia gama de instituciones para mantener opaco el origen del financiamiento, una práctica conocida como 'cutouts'. Las instituciones suelen ser fundaciones, centros de estudios, grupos del crimen organizado, consultorías políticas, empresas pantalla y empresas estatales del país. Según el informe, los fondos se transfieren también en secreto a través de cuentas y recursos de la Embajada rusa.