Congreso de los Estados Unidos / SHAWN THEW

Los gigantes tecnológicos se enfrentan a la furia del Congreso

Los legisladores exploran las prácticas monopolísticas de Google, Apple, Facebook y Amazon

MERCEDES GALLEGO Nueva York

«¿Por qué Google roba contenidos a negocios honestos?». En esa línea iban ayer las preguntas con las que los 15 miembros del Subcomité Antimonopolio del Comité Judicial de la Cámara Baja acosaron a los consejeros delegados de los cuatro grandes gigantes tecnológicos de Estados Unidos: Alphabet, Amazon, Apple y Facebook.

No estaban en la misma sala porque el Covid-19 les ha dado la oportunidad de testificar cómodamente por videoconferencia desde sus oficinas, pero sí en el mismo banquillo. Era el momento que ya enfrentaron en su día AT&T o Facebook, ese en el que el Congreso de EEUU decide que una de sus compañías ha crecido tanto y abusarde su poder lo suficiente como para amenazar la sagrada libre competencia de la cuna del capitalismo, que vela por el bienestar de los consumidores.

Amazon tiene el 70% del mercado digital de EEUU, con un valor de mercado que sobrepasa el billón y medio de dólares. Más que Walmart, Target, eBay, IB, Etsy y SalesForce juntas. Apple ha colocado sus teléfonos a más de cien millones de usuarios sólo en ese país, a los que además vende noticias, juegos y hasta servicios financieros. Facebook es el líder mundial de las redes sociales y a pesar de los escándalos por invasión de la privacidad y venta de datos particulares, el año pasado alcanzó beneficios por valor de 18.000 millones de dólares. Y qué decir de Google, que captura el 90% de las búsquedas por internet.

Sus líderes –Tim Cook (Apple), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Facebook) y Sundar Pichai (Alphabet) llegaron decididos a no contestar directamente las preguntas de los legisladores, que fueron la parte más ilustrativa de la audiencia. Los 15 miembros del subcomité antimonopolio llevan un año investigando a esas compañías «demasiado grandes para caer». En las diecisiete audiencias sostenidas con treinta y cinco expertos han acumulado información que se suma 1.3 millones de documentos y que sirvió para poner contra la pared a estos cuatro hombres poderosos que jugaban a la defensiva. Su estrategia era responder a cada pregunta con las bondades de sus compañías.

»Si Apple es el guardián, lo que hemos hecho es abrir la puerta de par en par», aseguraba Cook ante los ataques a su tienda de aplicaciones, que obliga a todos los que quieran vender sus servicios en un iPhone, IPad o Mac a utilizar sus productos financieros y darles acceso a toda la información de sus clientes. Información que, acusaron los legisladores, Apple utiliza para saber si es un buen negocio y en tal caso desarrollar otra aplicación similar para hacerle la competencia. Cook defiende su producto argumentando que el 80% de las aplicaciones que vendes son gratuitas y, en cualquier caso, nunca ha subido las comisiones desde que inauguraron el portal en 2008.

Facebook cree que su éxito radica en proporcionar los mejores productos y está convencido de que un día habrá otro que reemplace a Facebook. «Quiero que seamos nosotros el que lo haga», confesó al explicar la expansión de la empresa, que absorbe cada red sociales que se hace popular, como WhatsApp o Instagram.

Google, por su parte, buscaba la exoneración de los legisladores argumentando que gracias a sus productos educativos 5 millones de estadounidenses están adquiriendo conocimientos como parte de la iniciativa de más de mil millones de dólares invertidos en oportunidades económicas para pequeños negocios. Los mismos a los que robar contenidos, según el Congreso.

«De la misma manera que el mundo necesita pequeñas empresas, también necesita de las grandes», se defendió Zuckerberg. Las conclusiones del subcomité quedarán plasmadas en un informe que podría abrir la puerta a una nueva era de regulación, al desarrollarse en paralelo a las investigaciones que llevan a cabo el Departamento de Justicia, la Comisión Federal de Comunicaciones y algunas fiscalías estatales. El círculo se estrecha e Internet puede no ser lo suficiente grande como para escapar.