Madeleine Albright y Bill Clinton. / AFP | Vídeo: EP

Fallece Madeleine Albright, secretaria de Estado con Clinton

La primera mujer que dirigió la diplomacia estadounidenses tuvo un papel destacado en las crisis por el genocidio de Ruanda y los acuerdos de paz para Bosnia-Herzegovina

R. C. Washington

Madeleine Albright, secretaria de Estado durante el mandato de Bill Clinton, como presidente y embajadora de Estados Unidos ante la ONU, ha muerto a los 84 años, informó este miércoles su familia. La primera mujer que dirigió la diplomacia de su país tuvo que cabalgar con los tensiones más importantes de los años 90.

Nacida en Praga en 1937 y descendiente de padres judíos, la joven Madeleine conoció dos veces el exilio. Su familia huyó de Hitler, tras la invasión de su país por los nazis. Posteriormente -concluida la Segunda Guerra Mundial- tuvieron que huir del régimen comunista. «Siempre he valorado el apego de las personas a sus raíces, porque yo sufrí el trauma de que me las arrancaran cuando era una niña».

Antes de llevar las riendas de la diplomacia estadounidense, entre 1997 y 2001, fue embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas. Durante su cargo como secretaria de Estado tuvo que involucrarse en las dos mayores crisis de política exterior de la década de 1990: los genocidios en Ruanda y la guerra de Bosnia-Herzegovina. De esta última destacó su papel para la consecución de los acuerdos de paz de Dayton. Posteriomente, intervino ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, donde se convirtió en la personalidad estadounidense de más alto rango en declarar en La Haya, recordó los crímenes cometidos en Bosnia, los comparó con las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial y calificó como «repugnante» la superioridad étnica de los serbios.

De su mandato con Bill Clinton también destacó su viaja a Corea del Norte, en octubre de 2000. Allí se entrevistó con el presidente Kim Jong-il, padre del actual mandatario Kim Jong-un, para entregarle una misiva de Clinton para cicatrizar las rivalidades de acero que han desangrado a su país durante el siglo XX, con las guerra de Corea y Vietnam. Y a bien que consiguió la atención de Jong-Il, algo inédito hasta aquel momento y actualmente poco posible de repetirse.

Años después, la también exembajadora renocía que nunca había entendido por qué su país declaró la guerra a Irak. Y es que siempre estuvo convencida de que «el problema estaba en Afganistán. Sadam Husein era un torturador, pero no suponía ninguna amenaza».

En su libro de 'Madeleine Albright. Memorias. La mujer más poderosa de Estados Unidos', defendía que el ataque a Irak «fue una opción, no una necesidad». Ella defendía que Sadam Husein «debería haber sido juzgado en un tribunal internacional, al igual que se hizo con Milosevic».

«Defensora de la democracia»

Horas después de hacerse oficial la noticia, la Casa Blanca lanzó un comunicado del presidente, Joe Biden, en el que ensalza a Albright como un gran «defensora de la democracia y los Derechos Humanos más comprometida». Asimismo, respecto a su relación personal, apuntó la nota que ambos coincidieron durante la década de los años 90 cuando entonces Biden era senador. «Trabajar con la secretaria Albright (...) fue uno de los aspectos más destacados de mi carrera en el Senado», enfatizó.

«Cuando piense en Madeleine, siempre recordaré su ferviente fe en que 'Estados Unidos es la nación indispensable'», añadió el presidente Biden, que además ha ensalzado que Albright no abandonó esa idea incluso cuando salió del Departamento de Estado. «Madeleine siempre fue una fuerza para la bondad, la gracia y la decencia, y para la libertad», sentenció Biden, quien zanjó su declaración enviando «amor y oraciones» a los familiares de Albright.