La demócrata Mary Peltola, este jueves en Alaska. / Reuters

Los demócratas derrotan a la republicana Sarah Palin y logran su primer escaño en Alaska en medio siglo

La candidata nativa Mary Peltola frustra las aspiraciones de la exgobernadora, que gozaba de un fuerte respaldo de Trump

M. PÉREZ / I. UGALDE

La demócrata Mary Peltola ha roto medio siglo de tradición en Alaska al ganar el escaño de la Cámara de Representantes que desde 1972 estaba en manos de los republicanos. El triunfo es efímero, ya que la política nativa solo lo ocupará los meses que restan de 2022 para cubrir la vacante dejada en el Capitolio por Don Young, el veterano dirigente conservador que falleció el pasado mes de marzo a los 88 años. Pero ha sido suficiente para remover los pilares políticos del Estado y llamar la atención de los líderes nacionales de los dos grandes partidos estadounidenses.

Dentro de su volatilidad la victoria resulta muy significativa por un triple motivo. El primero es el fracaso de la rival de Peltola en estas elecciones especiales, la exgobernadora Sarah Palin, que ve frustrado así su pretendido regreso a primera línea de la política. El segundo es otro fracaso. De carambola. El del patrocinador de Palin, Donald Trump, que hasta ahora ha ejercido como un seguro de vida para sus candidatos en las primarias republicanas. Sus apadrinados rara vez han perdido una votación.

Sin embargo, Alaska no es una convención de la derecha. Aunque de tradición conservadora, aquí no se trata de elegir entre dos miembros del mismo partido. Y el cambio de signo hacia los demócratas parece materializar la sensación de rechazo público que pesa sobre algunas de las últimas decisiones republicanas; entre ellas, el profundo malestar de una parte de la sociedad estadounidense (incluido un sector conservador de padres y madres) a la prohibición del derecho al aborto. Quizá influya también en la histórica pérdida del escaño una creciente cautela ante los últimos desmanes del expresidente. 'Affaires' como el de los documentos secretos del Gobierno encontrados en su mansión de Florida satisfacen al conservadurismo más abrupto, pero no al moderado.

Este argumento entronca con la tercera razón por la que estos comicios han resultado especiales. Los demócratas necesitaban percibir con claridad el viento a favor; es decir, una tendencia que les allane y tranquilice en el camino de las elecciones intermedias de noviembre e incluso las presidenciales de 2024. Y en Alaska parecen atisbarla.

Recuerdo a Nick Begich

Los comicios para lograr el escaño de Don Young se celebraron el pasado 16 de agosto, aunque es ahora cuando la División de Elecciones de Alaska los ha hecho públicos. Esta convocatoria ha servido además como una suerte de primarias para demócratas y republicanos de cara a las elecciones a la Cámara de Representantes y el Senado de noviembre (las llamadas intermedias). Peltola y Palin volverán a verse entonces las caras para disputarse el asiento por Alaska la próxima legislatura.

Sarah Palin obtuvo el respaldo de Donald Trump, que acudió a uno de sus mítines el pasado mes de julio / afp

Mary Peltola representará estos últimos meses del año al territorio más extenso de Estados Unidos. Como nativa, será la primera descendiente de los aborígenes de Alaska que se siente en el Congreso de Estados Unidos. No obstante, este jueves ha dejado claro que trabajará «para todos los ciudadanos» del territorio, sin distinciones entre etnias. Tras su victoria, en la memoria de los demócratas se encuentra hoy Nick Begich, el último miembro del partido que triunfó en esta tierra, aunque fuera de modo simbólico. Begich murió en octubre de 1972. Su avión cayó a las heladas aguas del golfo y nunca fue hallado. No pudo ser declarado oficialmente fallecido hasta finales de diciembre, lo que obligó a mantener su candidatura en las elecciones del mes anterior, noviembre, donde los ciudadanos le dieron la victoria a título póstumo.

De 49 años, casada en terceras nupcias y con cuatro hijos, la nueva congresista se ha visto beneficiada en parte por el particular sistema de votaciones del Estado: una papeleta donde los electores marcan sus candidatos en orden de preferencia y un mecanismo de doble vuelta automática al que sólo acceden los dos primeros aspirantes si nadie obtiene en la primera ronda más del 50% de los sufragios. Peltola logró inicialmente un 40% de apoyos frente al 31% de Palin. Y en la segunda vuelta superó el 50% porque muchos republicanos que votaron por el empresario Nick Begich III –tercer aspirante, eliminado en la primera vuelta– habían señalado a la demócrata como segunda opción, por delante de la exgobernadora. Este factor no pasa desapercibido para los asesores demócratas e impide una traslación inmediata del resultado en el Estado a un hipotético escenario nacional.

Por méritos propios

Nada de eso enjuaga la derrota de Sarah Palin, más insufrible si cabe porque el hecho de que un elevado número de conservadores prefiriera a Peltola antes que a ella demuestra sus escasas simpatías entre los electores. El retrato es totalmente diferente al de 2006, cuando obtuvo un triunfo histórico en las elecciones estatales y, a sus 42 años, se convirtió en la gobernadora más joven de la historia de Alaska. En 2008 intentó fortuna en las elecciones presidenciales de EE UU presentándose como 'número dos' de John McCain.

La estrepitosa derrota del tándem ante el binomio Barack Obama-Joe Biden precipitó la salida de la gobernadora en 2009, que desde entonces se ha dedicado fundamentalmente al ámbito privado, la televisión y las apariciones públicas en apoyo de Trump. El expresidente le ha devuelto parte del favor en esta última campaña al trasladarse a Anchorage y darle su respaldo en un acto público.

Mary Peltola, por el contrario, ha ganado por méritos propios, gracias a una campaña basada en los asuntos domésticos del Estado, como la pesca, el desarrollo de la economía y la convivencia identitaria. Ningún líder demócrata nacional se trasladó a Alaska para impulsar su carrera electoral, lo que ha hecho que su victoria resulte todavía más llamativa para la dirección del partido y, sobre todo, la Casa Blanca.

.