El alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, en las Naciones Unidas. / EP

Crece el clamor en la ONU de castigar a Rusia por sus crímenes en Ucrania

El Consejo de Seguridad denuncia que Moscú «ha implementado el terror contra civiles como táctica de guerra»

MERCEDES GALLEGO Nueva York

«La cuestión fundamental es la rendición de cuentas». Lo resumió así este jueves el alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, que con su breve y directa intervención puso fin a una larga y tensa reunión del Consejo de Seguridad en la que aumentó el clamor para castigar a Rusia por los crímenes y atrocidades que perpetra en Ucrania.

Siete meses después de que sus tropas invadieran el país vecino y fracasaran en su intento de tomar la capital para derrocar al Gobierno, la aparición de fosas comunes y los ataques indiscriminados contra objetivos civiles han dejado claro que «ante su incapacidad de romper la resistencia del Ejército ucraniano, Rusia ha implementado el terror contra civiles como táctica de guerra», concluyó el embajador polaco ante la ONU, Krzystof Szczerski.

Cada vez que el Ejército ruso se retira de alguna ciudad aparecen las fosas comunes y cámaras de torturas. La comunidad internacional, representada en la ONU, tiene cada día más claro que la desaparición de civiles, las ejecuciones sumarias, los abusos sexuales y las migraciones forzosas no pueden quedar impunes. «Si esos crímenes abominables cometidos a la luz del día quedan sin castigo, el Consejo tiene que pensar qué mensaje está enviando», advirtió el embajador indio ante la ONU, Indra Mani Pandey. Su país, paradójicamente, fue uno de los 35 que en marzo pasado se abstuvo de condenar la invasión durante la votación que se produjo en la Asamblea General, tras haber vetado Rusia la iniciativa en el máximo órgano del Consejo de Seguridad.

Rusia está cada vez más aislada. Solo Bielorrusia la apoya abiertamente en el organismo creado para velar por la paz mundial, donde China juega a la neutralidad. «¿Cuántos más tienen que morir antes de que el presidente Putin decida silenciar sus armas?», preguntó Borrell. La pregunta quedó flotando en el aire de una asamblea dominada y atormentada por las acciones beligerantes del protagonista, que no ha acudido al foro.