Centro de Washington D.C. / Reuters

El Congreso avanza una ley para convertir Washington DC en Estado

El bastión demócrata facilitaría al partido el control de la Cámara Alta estadounidense

MERCEDES GALLEGO Nueva York

Todo el mundo pensaba que algún día Puerto Rico se convertiría en el 51 Estado de la Unión americana, pero la ciudad de Washington D.C. puede ganarle la partida. El jueves la Cámara Baja aprobó, con el apoyo exclusivo del bloque demócrata, la ley que le permitiría convertirse en un Estado más del país.

El grito de independencia de los habitantes de las colonias que se independizaron de la corona británica sigue vigente. «No taxation without representation» (Sin representación política no hay pago impuestos) vuelve a sonar estos días hasta Alaska o Hawaii, los últimos estados en adherirse. Tres cuartas partes de la opinión pública del país, según las encuestas, están en contra. Por eso los defensores de la ley han pensado que tal vez sus compatriotas no les conocen bien y han decidido extender la campaña a todo el país. No es cuestión de simpatías, sino de política.

El líder republicanos del Senado Mitch McConnell, que el año pasado impidió que se debatirá en la Cámara Alta una ley similar, considera que sólo se trata de «un cínico intento de los demócratas para acaparar el poder» para controlar el Senado, porque la capital que suele votar demócrata recibiría dos escaños. Los demócratas, por su parte, lo ven como la última batalla por los derechos civiles y acusan a los republicanos de racistas. El 49% de los 712.000 habitantes que tiene Washington DC son afroamericanos. La ciudad, que desde 1961 vota en las elecciones presidenciales, sólo tiene un representante testimonial sin derecho a voto en el Congreso. Estados como Wyoming o Vermont tienen menos población y también eligen dos senadores, como todos los demás.

Para remediar la «injusticia histórica», otras voces han propuesto que se incorpore al Estado contiguo de Maryland, cuyas fronteras con la capital se han desdibujado. Ahí son los habitantes de Maryland los que se oponen frontalmente, porque tal desembarco de electores «garantizaría que el próximo gobernador fuera un vecino Washington DC», opinó el congresista Andy Harris.

Según la ley, las diez millas que la Constitución atribuye a la capital quedarían reducidas a dos. Dentro quedaría el Congreso, la Casa Blanca, y todos los edificios federales, pero los únicos habitantes serían el presidente y su familia. Por eso habría que anular la enmienda constitucional que le otorga tres representantes del colegio electoral en las elecciones presidenciales. Los republicanos exigen que eso se arregle antes de votar la ley, pero no son ellos los que deciden. El líder del Senado Chuck Schumer ha prometido ponerla a debate en las próximas semanas.