El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. / REUTERS

Biden logra que Xi respete la autonomía de Taiwán

Pekín recuerda a la Casa Blanca que debe atenerse estrictamente al principio de una sola China

CAROLINE CONEJERO Corresponsal. Nueva York

En un intento de atenuar las tensiones con China, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha hablado con su homologo de Pekín, Xi Jimping, sobre Taiwán. Según anunció este miércoles la Casa Blanca, se habría llegado a un acuerdo para respetar la autonomía de la isla.

La declaración de la Casa Blanca sigue a la súbita escalada militar que China protagoniza desde el viernes, coincidiendo con las celebraciones del Día Nacional, y que pretende presionar a Taiwán con constantes vuelos de aviones de combate. La alarma ha suscitado temores de que cualquier paso en falso pudiera provocar una rápida invasión.

Además, el enviado del presidente Biden, el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, se reunió este miércoles con Yang Jiechi, director de la Comisión de Asuntos Exteriores del gigante asiático, en un intento por desescalar las tensiones y encontrar formas de gestionar los riesgos en la región. Sullivan planteó los temas que preocupan a Washington, como los derechos humanos, Xinjiang, Hong Kong, el Mar de China Meridional y Taiwán. También calificó las últimas acciones de China de «arriesgadas» y «desestabilizadoras», mientras que Pekín achaca a EE UU de provocación por la venta de armas a Taipei y las maniobras de su armada por el Estrecho de Taiwán.

Ante la vaguedad de la declaración de Biden -que no dejó claro a qué acuerdo se refería refiriéndose a una conversación telefónica el 9 de septiembre-, Pekín ha recordado a la Casa Blanca que debe atenerse estrictamente al principio de una sola China y acatar los tres comunicados conjuntos chinoestadounidenses, que obligan a tratar con cautela los asuntos de Taiwán.

EE UU, que para evitar antagonizar con China no reconoce oficialmente a Taiwán, aunque mantiene relaciones de facto con la isla como si fuera una nación independiente. Aporta, además, apoyo político y militar, aunque sin el compromiso explícito de su defensa en caso de un ataque.

Si bien existe un reconocimiento generalizado de que un escenario de guerra no es inminente, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha advertido de las «consecuencias catastróficas» de una posible invasión de la isla. Cree que podría ocurrir en 2025.