El presidente estadounidense, Joe Biden / Reuters

Biden indigna a Erdogan tras reconocer el genocidio armenio

El presidente estadounidense enfureció ayer a su homólogo turco al utilizar un término nunca antes empleado por un inquilino de la Casa Blanca

F.P. Washington

El presidente estadounidense, Joe Biden, enfureció ayer a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, tras calificar la matanza de armenios en 1915 a manos de los otomanos como un «genocidio». El término, nunca antes empleado por un inquilino de la Casa Blanca, supuso un acto decisivo para los descendientes de los cientos de miles de muertos, ya que desafía décadas de presión de Ankara.

«Recordamos las vidas de todos los que murieron en el genocidio armenio de la era otomana y nos comprometemos nuevamente a evitar que una atrocidad semejante vuelva a ocurrir», dijo Biden, quien un día antes había informado a Erdogan de que lo haría, en un intento por apaciguar el esperado rechazo del aliado de la OTAN.

Pese a dejar claro Biden que con su mensaje no pretendía «culpar», sino asegurarse de «que lo que ocurrió no se repita nunca», Erdogan arremetió de inmediato contra lo que interpretó como una grave ofensa. «A nadie le beneficia que los debates -que los historiadores deberían llevar a cabo- estén politizados por terceros y se conviertan en un instrumento de injerencia en nuestro país», señaló en un mensaje al patriarca armenio en Estambul.

Igual de contundente se mostró el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu. «Las palabras no pueden cambiar ni reescribir la historia. No aceptaremos lecciones de nadie sobre nuestra historia», aseguró en un tuit publicado momentos después de la declaración del mandatario norteamericano.

A pesar de las tensiones generadas con Ankara, la declaración de Biden es una gran victoria para Armenia y su extensa diáspora. Desde Uruguay en 1965, países como Francia, Alemania, Canadá y Rusia han reconocido el genocidio, pero EE UU nunca llegó a este extremo. Se calcula que hasta 1,5 millones de armenios fueron asesinados entre 1915 y 1917 por el Imperio Otomano, que sospechaba que la minoría cristiana conspiraba con el adversario ruso en la Primera Guerra Mundial.