Un hombre realiza una ofrenda floral por las víctimas. / Cheney Orr/reuters

El autor de la matanza del 4 de Julio pretendía continuarla en otra ciudad

Robert Crimo III quería repetir el baño de sangre con otro rifle durante su huida por los estados vecinos

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL. NUEVA YORK

Todo el mundo salió corriendo. Los músicos con el trombón colgando, las madres tirando de sus hijos y los adultos sin las sillas que habían colocado la noche antes con tanto ahínco. Hasta el asesino tiró el rifle y salió huyendo. Fue a casa de su madre, se vistió de mujer, se tapó los tatuajes con mucho maquillaje para que no le identificaran por los tatuajes y se dio a la fuga en el coche de la familia. Solo quedaron atrás los ancianos impedidos para correr y los niños que perdieron a sus padres.

Como Aiden, un pequeño de 2 años y rizos dorados al que alguien encontró vagando solo por la calle, mucho después de que quienes se habían escondido en portales y garajes salieran de su escondite para encontrarse la Avenida Central de Highland Park (Illiois) convertida en zona de guerra. Entre cadáveres sangrientos y heridos lastimosos, rodeados de banderitas abandonadas y confeti del 4 de julio, se pensó inicialmente que se había perdido de sus padres en el caos que siguió al tiroteo.

«¿Papá y mamá vuelven pronto?», le preguntó a su abuelo cuando se lo entregaron. Michael Levberg, de 65 años, no tuvo respuesta. Ambos progenitores murieron en el tiroteo. La leyenda es que el niño quedó inicialmente atrapado bajo el cadáver del padre, que intento protegerlo con su cuerpo, pero corren demasiadas historias como para creer una. Lo único cierto es que Kevin e Irina Levberg, de 37 años, están entre las siete víctimas mortales del tiroteo que baño de sangre la cabalgata del 4 de Julio en esta acomodada ciudad al norte de Chicago.

No es la única que el presunto asesino Robert Crimo III pretendía bañar de sangre. Con el segundo rifle automático que compró legalmente con la ayuda de su padre, y las 60 balas que le quedaban, después de descargar 83 en la Avenida Central, pensó en repetir la osadía en Madison (Wisconsin), donde se encontró con otra celebración mientras se daba a la fuga, pero como no lo tenía bien planeado decidió esperar. Llevaba semanas planeando la matanza de Highland Park porque estaba obsesionado con los números 7 y 4, que corresponden al 4 de julio. En impasse de la duda lo detuvo la policía.

Crimo ha confesado todo esto, según el fiscal de Illinois, Eric Rinehart, y se enfrenta a pasar el resto de sus días en prisión. Siendo este estado uno de los que más leyes tiene para el control de armas, frustra saber el joven de 21 años puedo comprar dos rifles semiautomáticos incluso después de que la policía le incautará su colección de cuchillos, dagas y espadas en 2019, tras la denuncia de un familiar al que amenazó con «matarlos a todos». El joven aprendiz de rapero también había intentado suicidarse previamente ya había puesto en las redes una colección de videos violentos que anticipaban sus planes. «Necesitamos que se prohíba la venta de rifles de asalto», pidió el fiscal, que estudia presentar cargos contra los padres del joven por asistirlo.

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