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El emir de Catar, en la cumbre del Golfo en la que Arabia Saudí decidió reabrir las fronteras a Doha. efe
Los aliados árabes del presidente saliente hacen guiños a Biden

Los aliados árabes del presidente saliente hacen guiños a Biden

Arabia Saudí levanta el bloqueo a Catar para contentar al futuro jefe de la Casa Blanca y Egipto teme medidas contra el régimen de El-Sisi

mikel ayestaran

Jerusalén

Domingo, 10 de enero 2021, 21:05

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Los grandes aliados de Donald Trump en el mundo árabe se preparan para el relevo en la Casa Blanca. Arabia Saudí ha levantado esta semana el bloqueo a Catar, un gesto de acercamiento hacia las autoridades de Doha después de casi cuatro años de aislamiento por tierra, mar y aire tras acusarles de apoyar el terrorismo. Trump se despide acelerando los contratos de venta de armas a saudíes, Emiratos Árabes Unidos (EAU), que recibirá los cazas F35, un modelo que en la región solo usa Israel, y también a Marruecos, interesado en aviones no tripulados de última generación. Emiratíes y marroquíes logran estos contratos gracias a la normalización de relaciones con el Estado judío impulsadas por el presidente saliente.

El país que más movimientos está realizando antes del 20 de enero es Arabia Saudíya que las autoridades del reino no olvidan los mensajes lanzados durante la campaña por Joe Biden. El futuro presidente amenazó con convertir a su gran aliado en un «paria» si no cesaban las violaciones de derechos humanos. Fuentes consultadas por la agencia AFP aseguraron que Riad estaría acelerando el ritmo de los juicios contra opositores para evitar que estos procesos puedan provocar confrontaciones.

A finales de 2020 la activista Loujain Al Hathloul, célebre por su lucha a favor de los derechos de las mujeres, fue condenada a cinco años y ocho meses de cárcel por un tribunal especializado en casos antiterroristas. Le encontraron culpable de «servir a una agenda externa al reino usando internet con el fin de perjudicar el sistema público».

Biden, además, no descartó frenar la venta de armas ante las reiteradas denuncias de crímenes de guerra por parte de organismos humanitarios. EE UU es, junto a Francia y Reino Unido, el principal suministrador de armas del Ejército saudí, que desde 2015 interviene de forma directa en el conflicto yemení para tratar de acabar con los rebeldes hutíes, a quienes acusa de estar a las órdenes de Irán. Cientos de miles de personas han muerto y hay millones de desplazados a causa de esta guerra que ha arrasado el país más pobre del mundo árabe.

«Un regalo»

El levantamiento del bloqueo a Catar «es un regalo para Biden», declaró al diario 'Financial Times' un asesor del Gobierno saudí, quien confesó, bajo anonimato, que «el príncipe Mohamed Bin Salmán se siente en el punto de mira» y quiere que este acuerdo con Doha se interprete como «una señal de su deseo de dar pasos adelante» con la nueva Administración.

Los primeros vehículos cataríes atravesaron el viernes la frontera con Arabia Saudí, 24 horas después se abrió también el paso con EAU y esta misma semana se retomará el tráfico aéreo. El cruce de estos coches simboliza el final de una larga disputa entre vecinos y el cambio de estrategia de Riad, que abandona la presión contra un país también aliado de Washington.

Junto a Riad, Bahréin, Egipto y EAU ya anunciaron en junio de 2017 la ruptura de relaciones con Doha y le presentaron trece exigencias, entre las que figuraban el cierre del canal Al-Yasira, romper los lazos con los Hermanos Musulmanes o la retirada de las tropas de Turquía del país. Casi cuatro años después la única concesión que parece haber realizado ha sido la renuncia a las demandas legales que había interpuesto en contra Arabia Saudí y sus aliados del Golfo.

Durante el mandato de Trump, Bin Salmán ha sido una línea roja, sobre todo tras el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khassogi en el consulado saudí de Estambul en octubre de 2018. Pese al informe de la ONU que apuntaba a una «evidencia creíble» sobre la responsabilidad del príncipe en el asesinato del columnista del diario 'The Washington Post', el presidente saliente siempre le protegió y la posición oficial de EE UU es que es un caso sin resolver.

Los demócratas criticaron duramente esta carta blanca al joven heredero al trono, pero Trump antepuso los contratos millonarios de venta de armas. Cuestionado por el tema, respondió: «No voy a renunciar a cientos de miles de millones en contratos para que vengan Rusia y China a llevárselos».

Otro de los posibles damnificados es el presidente egipcio, Abdelfatah el-Sisi. Este verano, tras la detención de varios activistas de los derechos humanos, Biden le dedicó un tuit en el que escribió «no más cheques en blanco para el 'dictador favorito' de Trump». Oriente Medio, como el resto del mundo, asiste con atención al cambio en la Casa Blanca, pero no esperan milagros que resuelvan los interminables conflictos de la región.

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