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Bruselas lanza su hoja de ruta para coordinar el desconfinamiento en la UE

Bruselas lanza su hoja de ruta para coordinar el desconfinamiento en la UE

Pide coordinación para evitar «fricciones políticas» entre los socios, propone una relajación de medidas «gradual» y relega la apertura de la frontera exterior.

Salvador Arroyo / Bruselas

Jueves, 1 de enero 1970

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La coordinación a la que se apeló en el discurso cuando el coronavirus se veía como una amenaza lejana (no llegó a concretar una respuesta preventiva); la misma coordinación que saltó por los aires cuando el ‘bicho’ echó raíces en Europa (acopio nacional de material sanitario y cierre caótico de las fronteras), la que poco a poco se ha intentado reconstruir en medio del caos; esa misma coordinación se convierte ahora en reto para el desconfinamiento de Europa. La Comisión Europea ha lanzado este miércoles una ‘hoja de ruta’ con recomendaciones a los Estados para que en el levantamiento de las medidas restrictivas se tenga en cuenta a los vecinos porque «la falta de coordinación corre el riesgo de tener efectos negativos para todos y es probable que dé lugar a fricciones políticas entre los Estados miembros», se asegura.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el máximo responsable de la institución que coordina a los Gobiernos nacionales, Charles Michel, han sido los encargados de lanzar este plan que, como ha subrayado la alemana, no «es en ningún caso señal de que se pueda levantar ya el desconfinamiento». De hecho requiere a todos cumplir con tres garantías: la epidemiológica (que se haya constatado una reducción sostenida en contagios, pacientes hospitalizados y en UCIs), capacidad de los sistemas de salud (que hayan salido de la situación de estrés y tengan margen de asistencia), y seguimiento (una red extendida de test y control de nuevos infectados). «Vamos a convivir con este virus hasta que exista una vacuna o un tratamiento», subrayó Von der Leyen. Y eso requiere una mayor cohesión.

Comunicación

A partir de ahí se sitúa como referencia de cualquier acción los criterios científicos. Y el Ejecutivo de Bruselas, consciente de que los niveles de evolución de la pandemia son distintos en los Estados, pide la comunicación «como mínimo al vecino y a la propia Comisión» del levantamiento de medidas. Solo así se evitarán las «fricciones políticas» entre socios. «Aunque la coordinación y la solidaridad entre los Estados miembros se pusieron en tela de juicio al comienzo de la pandemia, las últimas semanas han visto ejemplos crecientes de solidaridad en toda la UE». Se destaca así el tratamiento de pacientes en las UCIs de otros países, el envío de personal sanitario, suministros de equipamiento médico, o la organización de vuelos de repatriación de europeos que impulsan diecisiete socios. «Este es el enfoque correcto y debería continuar siéndolo».

Un mes para medir el impacto

Primera recomendación. El levantamiento de medidas debe realizarse de forma gradual. Por descontado. Y se invita a que se den de margen un mes para ver el efecto de las primeras medidas de relajación. El objetivo, evitar un repunte. La vuelta a la normalidad ha de tener en cuenta que los grupos más vulnerables, por ejemplo, «tienen que mantener la protección por más tiempo». Personas mayores, con enfermedades físicas crónicas e incluso mentales «deben ser protegidos mientras se levantan las restricciones para otros grupos de población».

Cuarentena y desinfección

La cuarentena de los ya diagnosticados o de nuevos infectados deberá mantenerse para «romper las cadenas de transmisión y evitar la propagación de la enfermedad». Y mientras se facilita la vuelta progresiva a la actividad de distintos sectores económicos hoy considerados no esenciales, la hoja de ruta de la Comisión emplaza a que se intensifique y se imponga regularidad en la limpieza y desinfección de medios de transporte, centros de trabajo con «provisión de medidas o equipos adecuados para proteger a trabajadores y clientes».

Los controles interiores, poco a poco

¿Y cuándo se relajarán los controles en las fronteras interiores? Aquí, Von der Leyen tuvo que admitir que efectivamente «ha existido poca coordinación y comunicación, pero ahora existen los pasillos verdes para el transporte de mercancías y se garantiza el flujo de trabajadores transfronterizos». La línea a mantener es esa, vino a decir. Y con ella que «los controles se reduzcan poco a poco». Las barreras no se levantarán de golpe.

«Las restricciones de viaje y los controles fronterizos actualmente aplicados deberían levantarse una vez que la situación epidemiológica de las regiones fronterizas converja lo suficiente». Y en todo caso, manteniendo las reglas de distanciamiento social, dando prioridad a los trabajadores, reforzando el flujo de mercancías para recuperar íntegramente la estructura del Mercado Interior «y siempre en estrecho contacto con los vecinos». En lo que se refiere a la frontera exterior, se reserva para «una segunda etapa» en función de la propagación fuera del continente y revisando «continuamente· la posibilidad de restringir los viajes no esenciales.

Reuniones de personas

La Comisión aconseja a los Estados que encuentren la secuencia de reapertura «más apropiada» y plantea distintos criterios para centros educativos, comercio minorista o restauración. En el ámbito educativo aboga, por ejemplo, porque se fijen diferentes horarios de almuerzo, se mejore la limpieza, menos alumnos por aula y una extensión mayor de los métodos de estudio telemáticos. Y respecto al comercio, que se imponga una gradación, de menor a mayor, lo mismo que debería suceder con la apertura de restaurantes o cafeterías (restricción de horarios y personas en le interior). Lo eventos con gran convocatoria de público (festivales o conciertos), quedan a la cola.

Transporte

En este punto, la propuesta del Ejecutivo comunitario aboga por priorizar el transporte privado, que debería «permitirse lo antes posible» por ser el de menor riesgo de contagio en los desplazamientos. En lo que respecta a los medios de transporte colectivo, se sugiere una vez más la gradualidad «con la orientación sanitaria necesaria» y con medidas como la reducción de la densidad de pasajeros por vehículo, el incremento de las frecuencias, paneles de protección para los conductores y generalización de los geles desinfectantes en todos los medios.

Campañas de prevención

Teniendo en cuenta que el riesgo de propagación persistirá en distinta gradación mientras no se consiga vacuna o tratamiento preventivo eficaz, la Comisión aboga por el desarrollo de campañas informativas y de sensibilización para mantener las prácticas de higiene adquiridas (uso de desinfectantes, lavado de manos, ‘barrera’ con el interior de codo para tos y estornudos, limpieza de superficies de alto contacto, etcétera). El «distanciamiento social debe continuar». Y respecto al uso de mascarillas se plantea que se considere (no lo plantea como obligación) en espacios públicos como supermercados, centros comerciales, o cuando se haga uso del transporte. Las no médicas, de carácter textil, podrían ser una alternativa, se asegura, mientras perduren los problemas de suministro puesto que se incide en que «la prioridad» ha de darse para el personal sanitario.

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