Un turista británico toma el sol en la playa mayorquina de Magaluf. / E. Calvo / reuters

Los británicos deciden aplazar a otoño sus vacaciones en España

La evolución de la pandemia fomenta la precaución entre los turistas, a pesar de la liberalización de los viajes de este verano

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

Unos 400.000 turistas británicos visitarán España este próximo mes de agosto tras la reducción de requisitos anunciada esta semana por el Gobierno de Boris Johnson para los residentes en Reino Unido que regresen a su país y han recibido dos dosis de la vacuna contra la covid-19. Sin embargo, tanto las agencias de viajes como los turoperadores creen que el mal tiempo o una victoria de Inglaterra en la final de Eurocopa podrían alentar el optimismo viajero.

Esa cifra es el resultado de combinar los 2,2 millones de turistas británicos que visitaron España en agosto de 2019, según el cálculo del Instituto Nacional de Estadística (INE), y la estimación por la asociación de aeropuertos de Reino Unido, que calcula que el movimiento de pasajeros en agosto será un quinto del que se registró en 2019.

El ministro británico de Transportes, Grant Shapps, anunció que los adultos vacunados no tendrán que someterse, a partir del 19 de julio, a una cuarentena de diez días tras su regreso, como ocurre ahora. Tendrán que mostrar su certificado de vacunación o probar que han sido negativos en un test, por requerimientos del Gobierno español para el viaje de ida.

Los mayores de once años tendrán que presentar resultado negativo de un test antes de emprender el viaje de regreso y los mayores de cinco una prueba PCR antes de que expire el segundo día de su regreso. Este requisito ha sido criticado por exigir a niños una prueba que no se ha demandado hasta ahora en la legislación doméstica y aumenta sustancialmente el coste del viaje para las familias.

Optimismo precavido

El anuncio del Gobierno de Boris Johnson, que ofrece la posibilidad de viajar a más destinos extranjeros coincidiendo con la relajación general de restricciones en Reino Unido en esa misma fecha, provocó titulares optimistas, como el aumento de un 400% en la demanda de vuelos por EasyJet y del 96% por British Airways. Sin embargo, el sector turístico los encajó con optimismo precavido porque sabe que la base de esos porcentajes es muy baja.

En el aspecto positivo, el sector no cree que se reproducirá esta vez la pauta de cambios súbitos en la calificación de países por su riesgo de provocar una expansión de la epidemia por los viajeros o por la introducción de nuevas variantes. Reino Unido se conforma ahora con el efecto que su exitoso programa de vacunación tiene en la hospitalización de afectados, a pesar de que el número de infecciones seguirá creciendo.

Un estudio de la consultora PWC para 'Travel Gazette', basado en una encuesta de 2.000 británicos, desvela que antes del anuncio han reducido los viajes en sus planes de gasto para los próximos doce meses y que la cuarentena en el destino o en el regreso era el principal obstáculo para la reserva de vuelos o paquetes. Pero nuevos factores, como el riesgo de contraer covid en el viaje o en el destino, o que la epidemia afecte su experiencia, son consideraciones muy importantes.

Los aeropuertos son otro factor a tener en cuenta. El ministro Shapps ha reconocido que habrá colas como consecuencia de la tramitación aduanera de los documentos necesarios. El sindicato de trabajadores aeroportuarios cree que pueden ser de entre dos o seis horas. Según el 'Financial Times', la agencia estatal Border Force (fuerza aduanera) había pedido al Gobierno el aplazamiento de la liberalización hasta el 26 de julio, para instalar equipos informáticos que permitan un tránsito más rápido.

Los datos estadísticos confirman la perspectiva de las agencias. Las reservas que reciben los operadores son para el otoño o para 2022. Los viajes son ya para los privilegiados; es una frase común en el lenguaje del sector, pero el auge de las reservas en los últimos días se debe en gran medida a familias de menos renta y a los jóvenes.

Aval de la UE

La experiencia reciente de los agentes de viajes congregados por Travel Weekly indica que sus clientes buscan información sobre los trámites y los riesgos. Un test PCR en Reino Unido puede costar menos de 50 euros, con un tiempo más largo en la entrega del resultado. No es un factor tan relevante como la logística del test en el destino. Un agente anotaba la oferta de un hotel en Grecia que organiza y costea el test de sus clientes.

Los riesgos se basan también en el pasado. Viajeros a países clasificados como destinos ámbar, entre los que se encontraba España hasta su homologación en la práctica con los destinos verdes, han padecido en los últimos meses súbitos cambios en la fecha y horario de los vuelos. La mitad de las reservas son reciclaje de las abortadas en 2019-2020, una cifra que indica el temor a la no devolución del pago.

Los más escépticos creen que la decisión del Gobierno se debe a un intento de Johnson de evitar un plan de apoyo financiero al sector turístico, que canaliza ahora su petición de subvenciones a los ayuntamientos, tras dos años muy difíciles. Pero las llamadas telefónicas de los 'super lates', de quienes toman decisiones de última hora, animan la idea de que la campaña de verano no está totalmente perdida.

El Foreign Office (Ministerio de Exteriores británico) ha cambiado su asesoramiento sobre viajes a España, eliminando su anterior recomendación de que se evitasen los que no fuesen esenciales. Tiene un efecto directo en el coste de los seguros de viaje. Más de 18 millones de británicos viajaron a España en 2019. La evolución de la pandemia dictará la recuperación de esa fuente de riqueza.

Simon Calder, un experto periodista en viajes y turismo, cree que el anuncio por el ministro Shapps de que está estudiando el reconocimiento del certificado de vacunación de la UE como aval para los viajes a Reino Unido sugiere que será aceptado en los primeros días de agosto.