Nigel Farage. / Reuters

El Le Pen británico, Nigel Farage, ya no pinta nada

El 'brexit' expulsó a su partido del Parlamento Europeo, donde logró popularidad y dinero

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal en Londres

El principal analista de política internacional en el 'Financial Times', Gideon Rachman, cree que Emmanuel Macron tiene ahora «la oportunidad de moldear el futuro de Europa». Esa posibilidad no causa alborozo en el Gobierno británico, que considera al presidente francés como el más exigente negociador del post-brexit en la Unión Europea.

Johnson ha cumplido con frialdad las cortesías diplomáticas felicitando al presidente reelecto. «Francia es uno de nuestros aliados más próximos e importantes», ha dicho. Pero tuvo divergencias con París antes del inicio de la guerra en Ucrania y las tiene ahora sobre el diálogo con Vladimir Putin. Y se avecina un enfrentamiento sobre el Protocolo irlandés del Acuerdo de Retirada de la UE.

Los medios británicos señalan la fragilidad de la victoria por la fragmentación de la política francesa. En el Reino Unido se han restaurado la estabilidad del bipartidismo clásico y del Gobierno con mayoría en la última fase de esta era conservadora. Jeremy Corbyn fue desbancado del liderazgo laborista. Su sustituto Keir Starmer ofrece un programa más centrista que Jean-Luc Mélenchon.

La ausencia de continuidad del movimiento ultranacionalista que propició el 'brexit' contrasta también con el persistente vigor de los partidos de la dinastía de los Le Pen. Según Michael Crick, autor de una biografía exhaustiva de Nigel Farage, el «político británico más influyente del siglo XXI» permanecerá como comentarista en una cadena de televisión, pero no creará un nuevo partido.

Farage y Le Pen no lograron nunca unirse en un movimiento europeo, entre otras cosas por el rechazo del inglés a los lazos con Putin, aunque declarase su admiración por el autócrata ruso. Crick recuerda que ni Farage ni sus diversos partidos ganaron nunca un escaño en Londres. Tony Blair decidió que las elecciones europeas se hiciesen por sistema proporcional y así logró el euroecepticismo racista visibilidad y dinero. Fue el embrión del 'bBrexit'.