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Josep Borrel, el pasado martes en su intervención ante el Parlamento Europeo para abordar la guerra en Ucrania. AFP
Borrell garantiza el apoyo de la UE a Moldavia ante el acecho de Moscú

Borrell garantiza el apoyo de la UE a Moldavia ante el acecho de Moscú

El jefe de la diplomacia europea visita Chisináu y se reúne con el Gobierno del país, que recibe la primera entrega de ayuda humanitaria internacional

Salvador Arroyo

Miércoles, 2 de marzo 2022, 19:28

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¿Es Moldavia el siguiente objetivo de Putin? Desde hace días la diplomacia internacional lo tiene claro: si no se pone freno a las ambiciones expansionistas del Kremlin, este pequeño país exsoviético, con apenas 2,6 millones de habitantes (también Georgia) puede ser fagocitado. Y siguiendo, además, un patrón similar al de Ucrania. Utilizando como excusa el conflicto latente que existe entre Chisnau (la capital del país) y su territorio autónomo separatista de Transnistria, de habla mayoritaria rusa.

Ya el pasado día 24 de febrero, Moscú lanzaba un comunicado en el que anunciaba su intención de realizar «maniobras militares» en esa región. Y este martes mismo el video que un periodista bielorruso colgaba en Telegram, tras la celebración de un consejo de seguridad en Minsk, mostraba a Alexander Lukashenko señalando en un mapa lo que, según el medio británico 'The Independent', revelaba una estrategia a futuro: el movimiento de tropas rusas desde Odesa hacia Moldavia.

El Gobierno es consciente de la vulnerabilidad de su territorio desde el mismo día de la invasión a su vecino, cuando declaró el estado de emergencia. Al frente, Maia Sandu, de 49 años, que cursó estudios universitarios en Harvard. Preside el país desde diciembre de 2020, tras imponerse en las elecciones a su predecesor, Igor Dodon, el candidato que explícitamente contaba con todo el respaldo de Moscú. Una afrenta que el autócrata ruso no habría olvidado.

Bruselas asume la situación explosiva a la que se enfrenta Moldavia. Así que el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, todavía con la estela de su brillante intervención del martes en la Eurocámara («no cambiaremos derechos humanos por gas», lanzó con contundencia), visitó este miércoles Chisináu para reunirse con Sandu en un claro gesto de respaldo al país que desde el estallido de la crisis ha recibido a 108.000 refugiados ucranianos, de los que hoy seguirían bajo su paraguas 51.000, según confirmó la ministra de Interior, Ana Revenco. La visita de Borrell se hacía coincidir, de hecho, con la entrega de un primer paquete de ayuda humanitaria, como alimentos o tiendas de campaña.

«Una misión de expertos ya está en Chisinau para fijar las necesidades e identificar medidas de apoyo concretas que se pongan en práctica lo antes posible», subrayaba el jefe de la diplomacia europea. Borrell comprometió también toda la cobertura de la UE para que Moldavia combata la «desinformación» y las amenazas cibernéticas de Rusia.

Borrell pulsaba el botón también el miércoles a la ampliación del paquete de sanciones contra el régimen de Lukashenko. Veintidós miembros de alto rango del personal militar bielorruso, implicados en la planificación de la invasión a Ucrania. También, nuevas restricciones comerciales. «La participación de Bielorrusia en la actual agresión militar no provocada e injustificada contra Ucrania tendrá un alto precio», sentenciaba.

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