El ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, dirige los ataques aéreos sobre zonas del norte de Siria e Irak / AFP

Turquía bombardea el norte de Siria en respuesta al atentado de Estambul y causa al menos 35 muertos

Ankara ha ordenado los ataques aéreos alegando «legítima defensa» contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, al que culpa de perpetrar la explosión del pasado domingo en Estambul

J. L. O.

Al menos 35 personas entre milicianos kurdos, fuerzas gubernamentales sirias y civiles habrían muerto a causa de los más de 20 bombardeos llevados a cabo por aviones turcos durante la pasada madrugada sobre la ciudad siria de Kobane y las localidades de Al Hasaka y Raqá, en el norte del país, dentro de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria bajo control de las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS). Los ataques, que también causaron al menos otros 38 heridos entre los combatientes, fueron ordenados por el Gobierno turco en represalia por el atentado del pasado domingo en Estambul, que dejó seis muertos y 81 heridos y del que Ankara culpa al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), pese a que este grupo ha negado cualquier implicación con ese atentado.

El Ministerio de Defensa de Turquía anunció a última hora de la noche del sábado que daba comienzo a la operación 'Garra-Espada' para bombardear posiciones kurdas en el norte de Siria y de Irak. «Es hora de ajustar cuentas», sentenció el ministerio en un comunicado en el que justificaba su ataque «de conformidad con el derecho de legítima defensa que surge del artículo 51 de la Carta de la ONU», según informó la agencia oficial de noticias turca, Anatolia. Además, en el comunicado de Defensa se afirmaba que los bombardeos tenían como finalidad «neutralizar» al PKK y «otros elementos terroristas para prevenir ataques contra nuestro pueblo y fuerzas de seguridad desde el norte de Siria e Irak» y «para garantizar la seguridad fronteriza y destruir el terrorismo en su fuente».

Un portavoz de las Fuerzas Democráticas de Siria ha informado esta mañana que los bombardeos turcos habían matado a 11 civiles al alcanzar a un hospital, una estación eléctrica y varios almacenes de grano. Mientras, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha confirmado en su página web al menos 24 combatientes fallecidos, 12 de ellos miembros de las FDS y otros 12 de las fuerzas gubernamentales sirias.

Horas después, la agencia oficial turca Anadolu detalló que proyectiles lanzados desde territorio sirio alcanzaron este domingo un puesto fronterizo turco y causaron lesiones a al menos tres miembros de las fuerzas de seguridad. «Un soldado turco y dos miembros de las fuerzas especiales de la Policía resultaron heridos por disparos de cohetes en un puesto fronterizo con el norte de Siria» en el sur de Turquía, aseguró el citado medio, que ha responsabilizado de lo ocurrido a las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), un movimiento de combatientes kurdos con base en el norte de Siria que ha sido objetivo de ataques aéreos turcos.

Los disparos de cohetes alcanzaron el puesto de Bab-al-Hawa, último punto de paso de la ayuda humanitaria internacional que la ONU entrega desde territorio turco a esta región del norte de Siria, en particular hacia Idlib, donde unos tres millones de personas viven en condiciones precarias.

«Éxito» de la operación

Por su parte, en una primera valoración sobre los ataques llevados a cabo por Turquía, el ministro de Defensa, Hulusi Akar, ha asegurado que la operación ha destruido con éxito «refugios, búnkeres, cuevas, túneles y almacenes de los terroristas», y una «sede de la organización terrorista también fue atacada y destruida». «Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de nuestros 85 millones de ciudadanos y nuestras fronteras, y responder a cualquier ataque traicionero contra nuestro país», subrayó Akar.

Entretanto, el Partido Democrático de los Pueblos, una de las formaciones políticas pro-kurdas más importantes de Turquía ha calificado esta ofensiva militar de Ankara de «extremadamente peligrosa», ha instado al presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, «que abandone sus peligrosos intentos» y ha solicitado a la comunidad internacional que condene los bombardeos.