El exviceministro de seguridad chino, Sun Lijun, recibe su sentencia. / Televisión Central de China

Purga en China antes del XX Congreso del Partido Comunista

Condenados por corrupción el exministro de Justicia, Fu Zhenghua, y un antiguo viceministro de Seguridad, Sun Lijun, a un mes del cónclave en el que Xi Jinping se perpetuará en el poder

PABLO M. DÍEZ Pekín

Personificando aquello tan irónico del 'cazador cazado', el que fuera ministro de Justicia de China entre 2018 y 2020, Fu Zhenghua, pasará el resto de su vida entre rejas por corrupción. Según informa la Prensa oficial, Fu ha sido condenado a muerte por aceptar sobornos por valor de 117 millones de yuanes (16 millones de euros), pero la sentencia ha quedado aplazada y se convertirá en cadena perpetua.

Junto a él, han caído otros antiguos altos cargos del Ministerio de Seguridad Pública. El más importante de ellos es Sun Lijun, quien fue viceministro de Seguridad y ha sido acusado de dirigir una camarilla «desleal» al presidente de China, Xi Jinping. Al igual que Fu Zhenghua, Sun Lijun ha sido condenado a pena de muerte, pero conmutada por cadena perpetua.

Esta nueva purga sacude al régimen a menos de un mes del XX Congreso del Partido Comunista de China, en el que Xi Jinping se perpetuará en el poder. Además de los cargos por corrupción, que en el caso de Sun Lijun ascienden a sobornos por 646 millones de yuanes (90 millones de euros), todos los encausados en este proceso han sido acusados de «deslealtad». A Fu Zhenghua, que tiene 67 años y fue condenado el jueves, y Sun Lijun, de 53 y sentenciado este viernes, se suma un antiguo responsable de asuntos legales y políticos en la provincia de Jiangsu, Wang Like, quien tiene 57 años y pasará el resto de su vida a la sombra. Además, tres exjefes de Policía fueron condenados el miércoles a penas que van desde los 14 años de cárcel hasta la cadena perpetua.

A tenor de los medios estatales, todos ellos forman parte de un grupo dirigido por Sun Lijun que se había aprovechado de su enorme poder en los aparatos de seguridad del Estado. Otro de sus presuntos miembros, Liu Yanping, de 67 años, antiguo jefe del comité disciplinario del Ministerio de Seguridad, fue destituido hace tres semanas y expulsado del Partido Comunista, pero todavía no ha sido arrestado ni se han presentado cargos contra él.

Lucha contra la corrupción

Con esta nueva purga en nombre de la lucha contra la corrupción, Xi Jinping lanza un serio aviso antes del XX Congreso, que empezará el 16 de octubre. En dicho cónclave, Xi romperá el límite de dos mandatos de cinco años que, desde la época de Jiang Zemin, tenían los presidentes de China para evitar los desmanes personalistas de la época de Mao. Pero Xi Jinping ha reformado la Constitución y los estatutos del Partido Comunista para seguir en el cargo y erigirse en el dirigente chino más poderoso desde Mao Zedong y Deng Xiaoping.

Desde que tomó el poder, primero como secretario general del Partido en 2012 y luego como presidente en 2013, Xi Jinping ha purgado no solo a los disidentes y activistas políticos, sino también a sus rivales dentro del régimen. En total, casi cinco millones de funcionarios y cuadros del Partido Comunista han sido castigados en sucesivas campañas anticorrupción. Con el eslogan de cazar por igual a 'tigres y moscas', Xi no solo ha perseguido a los pequeños funcionarios, sino también a altos cargos que podían amenazar su poder.

Entre ellos destaca un antiguo responsable de la Seguridad del Estado, Zhou Yongkang, quien curiosamente fue investigado por el exministro de Justicia Fu Zhenghua antes de llegar al cargo, durante su época en la Policía. Junto a Zhou Yongkang, cayeron otros altos cargos del Partido y el Ejército próximos al anterior presidente, Hu Jintao. Pero, en el más claro ejemplo de que nadie está a salvo de las purgas en China, los cazadores de entonces han sido cazados ahora.