Tests masivos en Wuhan en mayo de 2020. / reuters

La OMS pide detalles a China sobre el aumento de gripe en Wuhan antes de la covid

Un equipo de 27 asesores, denominado SAGO, reclama más datos sobre las pruebas en los laboratorios de Wuhan e información sobre las muestras de sangre recogidas en 2019

PABLO M. DÍEZ

Dos años y medio después del estallido de la pandemia de covid-19 en Wuhan, siguen sin respuesta las mismas preguntas sobre su origen: ¿dónde surgió este nuevo coronavirus, llamado SARS-CoV-2, cuándo y cómo? La falta de conclusiones del equipo internacional que visitó Wuhan entre enero y febrero del año pasado llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a crear otro grupo de expertos para asesorarlos en su investigación y establecer unas pautas de prevención que impidan nuevas pandemias.

Formado por 27 especialistas de todo el mundo, y denominado en inglés SAGO (Scientific Advisory Group for the Origins of Novel Pathongens), dicho comité acaba de publicar su primer informe y solo deja una cosa clara: que hace falta más información por parte de China. «La fuente del SARS-CoV-2 y su introducción en el mercado (de Huanan) es poco clara y está todavía por determinar dónde ocurrió el primer contagio. Hay una necesidad de examinar las muestras ambientales recogidas de puestos específicos y las cañerías del mercado en enero de 2020 que dieron positivo de SARS-CoV-2 en zonas conocidas por vender animales vivos», pide el informe. En concreto, los expertos reclaman una revisión de las 923 muestras de superficies tomadas en el mercado, de las que 73 dieron positivo, y de las 18 especies animales analizadas, que fueron negativas. Pero, entre ellas, no figuran las de zorros rojos o mapaches, animales que se vendían en el mercado y pueden portar el SARS-CoV-2.

Aunque las autoridades chinas aseguran que 80.000 muestras animales recogidas por todo el país dieron negativo, el informe matiza que no especificaron ni los nombres ni el número de dichas especies. En su opinión, el mercado de Huanan, donde se detectaron algunos de los primeros casos, «puede ser la fuente de una amplificación» del virus, más que su origen, ya que su análisis genético presentaba ciertas mutaciones con otros casos iniciales.

La hipótesis del laboratorio, que los expertos que viajaron a Wuhan consideraron «extremadamente improbable», no es descartada en este nuevo informe. Aunque sus miembros no tienen nuevos datos, entre otras cosas porque China no se los ha entregado, el equipo considera «importante» seguir investigando. Con la objeción de tres expertos, de China, Rusia y Brasil, el informe SAGO destaca que «haría falta acceder y revisar las pruebas de todas las actividades de laboratorio (tanto 'in vitro' como en vivo) con coronavirus relacionados con el SARS-CoV-2 o sus parientes cercanos».

Como en los laboratorios de Wuhan se llevaban a cabo experimentos genéticos con el SARS y otros coronavirus relacionados, los expertos reclaman investigar más a su personal para «determinar si hubo algún accidente (…) que resultara en una fuga o infección de sus trabajadores antes de diciembre de 2019, cuando los primeros casos fueron detectados en China». Esta recomendación vale para otros lugares del mundo donde se han detectado trazos del coronavirus supuestamente anteriores al estallido de Wuhan. Pero el informe SAGO recalca que dichos hallazgos son «poco claros» porque hace falta validar y verificar sus métodos de estudio.

En cambio, sí reclama más información a China sobre los 76.000 casos sospechosos de covid detectados en Wuhan en los meses previos al estallido. Aunque todos ellos fueron descartados por el régimen de Pekín y solo había 92 casos clínicamente compatibles, los expertos recomiendan ampliar los criterios, que eran muy rígidos, por si se escaparon los casos leves o asintomáticos. El motivo es que desde la tercera semana de noviembre de 2019 hubo «un inexplicado aumento de enfermedades parecidas a la gripe» en Wuhan, del que los expertos de la OMS quieren saber más detalles. Pero, según los datos de vigilancia epidemiológica presentados por los médicos chinos, «no hay pruebas claras de una circulación amplia del SARS-CoV-2 antes de su reconocido inicio en diciembre de 2019».

Una vez más, la falta de información procedente de China vuelve a lastrar la investigación de la OMS, que todavía no ha tenido acceso a sus datos en bruto. De momento, Pekín ha entregado estudios sobre muestras ambientales y de animales, un sondeo serológico de sus muestras de sangre de 2019 y del papel de los alimentos congelados en la introducción del SARS-CoV-2, que es su teoría sobre el origen del coronavirus. Pero el propio director general de la OMS, el doctor Tedros, le escribió en febrero personalmente al primer ministro, Li Keqiang, y al titular de Salud, Ma Xiaowei, solicitando información sobre los primeros casos, las pruebas a los trabajadores de granjas proveedoras del mercado de Huanan y las muestras de sangre almacenadas en Wuhan. A tenor de los datos suministrados por China, lo único que se sabe es que el pariente más parecido al virus que ha desatado la pandemia está en un murciélago de Laos hallado este año (Banal-52, con un 96,8% de similitud genética) y en el descubierto en 2013 en una cueva al suroeste de China (RaTG13, con un 96,1%). Pero ambos están lejos de ser los orígenes de la covid.