Imagen del lugar del atentado. / EFE

Un atentado suicida contra una mezquita deja al menos 55 muertos en Afganistán

El ataque, reivindicado por el Estado Islámico,tuvo lugar en la provincia de Kunduz en plena jornada del rezo e hirió a otras 140 personas

IVIA UGALDE

Como cada viernes, la mezquita de Sayudabad abrió este viernes sus puertas a mediodía a cientos de fieles para celebrar la jornada de la oración, la más concurrida en un día sagrado y de descanso en el mundo musulmán. El templo, ubicado en la provincia de Kunduz, en la zona nororiental de Afganistán, se convirtió sin embargo en cuestión de segundos en una ratonera mortal cuando un terrorista suicida, cargado con explosivos, se inmoló en su interior. La potente deflagración, cuya autoría fue reivindicada por el Estado Islámico, arrebató la vida a al menos 55 personas e hirió a otras 140, según precisaron las autoridades locales.

Escenas dramáticas de cuerpos despedazados circularon de inmediato por las redes sociales mientras los equipos de emergencia se esforzaban por trasladar a los hospitales más cercanos a decenas de víctimas. El portavoz de los talibanes y viceministro de Información, Zabihulá Muyahid, confirmó el atentado a los pocos minutos en un mensaje en su cuenta de Twitter en el que detalló que la acción fue obra de un kamikaze. «Varios compatriotas han caído mártires o han resultado heridos», lamentó.

Fuentes citadas por la cadena estadounidense CBS detallaron que la bomba la portaba en una mochila un niño que entró en la mezquita haciéndose pasar por limpiabotas. Este extremo no fue confirmado por los talibanes, que obstentan desde mediados de agosto el mando en el país. Sin embargo, su llegada al poder no se ha traducido en el fin de la amenaza terrorista.

LA CLAVE:

  • Inestabilidad. Se trata de la terceraacción terrorista que tienelugar esta semana contrauna institución religiosa

El ataque de este viernes es, de hecho, el tercero que se produce esta semana contra una institución religiosa en Afganistán. El domingo tuvo lugar un atentado contra una mezquita de Kabul que dejó al menos ocho muertos durante el funeral de la madre de Muyahid. El miércoles tuvo lugar otro en una madrasa en la provincia de Jost, al este afgano.

El Estado Islámico, como ya ocurrió con el ataque en la mezquita de Kabul y con varios atentados sufridos en la últimas semanas, asumió este viernes su autoría, según un comunicado publicado en los canales Telegram de la organización. Este grupo, que opera en Afganistán a través de su rama local el Estado Islámico-Khorasan (EI-K) considera a los talibanes unos traidores a la ortodoxia de la 'sharia' o ley islámica y defienden una interpretación mucho más dura.

En la nota difundida este viernes, la organización suní detalló que uno de sus kamikazes «activó su chaleco explosivo en medio de la multitud» de fieles chiís congregados en la mezquita de Sayudabad. El comunicado estaba firmado por el EI-K, que ha multiplicado sus ataque en el país tras el regreso al poder de los talibanes.

Abierto enfrentamiento

El portavoz del Emirato negó, por el contrario, que el Estado Islámico suponga «una amenaza». «Genera dolores de cabeza en algunos lugares pero es inmediatamente eliminado tras cada incidente», aseguró. Muyahid hizo alusión a las operaciones llevadas a cabo por sus milicianos, que han anunciado recientemente la muerte y el arresto de varios supuestos miembros de la organización fundamentalista. Este grupo representa el principal escollo para las nuevas autoridades afganas. Según la ONU, tendrían de 500 a 1.000 combatientes solo en el país asiático.

A pesar de que el recién instaurado Emirato intenta restarle hierro al papel del Estado Islámico, la misión de Naciones Unidas en Afganistán (Unama) reiteró su «profunda preocupación». «El incidente de hoy -por este viernes- forma parte de un preocupante patrón de violencia. Es el tercer ataque mortal en la última semana», manifestó.

Mientras tanto, medios locales recogían desgarradores testimonios del atentado. «Era aterrador. Un vecino de 16 años falleció, solo pudimos encontrar la mitad de su cuerpo», relató una profesora. Mientras, un comerciante local identificado como Zalmai Alokzai contó a la AFP que acudió a donar sangre de inmediato. «Vi al menos 40 cadáveres. Las ambulancias iban y venían», detalló.