El presidente iraní, Ebrahim Raisi, durante un acto por el 43 aniversario de la expulsión de EE UU del país, el pasado 4 de noviembre. / REUTERS

Irán afea a la UE las críticas de «políticos radicales» a su régimen

Teherán reprocha a Borrell los ataques contra la represión de las manifestaciones por la muerte de la joven Amini tras ser detenida

T. NIEVA

El ministro de Exteriores de Irán, Hosein Amirabdolahian, denunció este sábado ante el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, la existencia de «un buen número de políticos radicales» que están manifestando un «lenguaje antidiplomático» contra su país y que «se ocultan» detrás de la bandera de la UE.

Amirabdolahian expuso estas quejas durante una conversación telefónica para tratar la situación de las negociaciones sobre el acuerdo nuclear. En este marco, el ministro avisó al diplomático europeo que, al apoyar explícitamente las protestas en Irán por la muerte bajo custodia de la joven iraní Mahsa Amini, «los objetivos estratégicos de la Unión Europea han sido sacrificados por los de grupos violentos, incluso terroristas, que proporcionan a los políticos falsa información».

Irán ha reconocido entre casi 200 fallecidos –según estimaciones del Consejo de Seguridad Nacional de Irán publicadas este sábado– y más de 300, de acuerdo con la Guardia Revolucionaria, desde el estallido de las protestas. ONG iraníes elevan esta cifra a más de 400. El Gobierno iraní achaca los disturbios a grupos de «alborotadores y terroristas» al servicio de organismos extranjeros y de la oposición.

Asimismo, el ministro iraní destacó el «importante papel» que Borrell podría desempeñar a la hora de «mantener a la Unión Europea alejada de este «episodio de perturbaciones poco constructivas», según declaraciones recogidas por la agencia semioficial de noticias iraní Tasnim.

«Injerencia»

No obstante, fue el propio Borrell el que propuso en octubre, en nombre de los Veintisiete, sanciones contra Irán por la represión de las protestas. «Estudiaremos todas las opciones que están a nuestro disposición para abordar la cuestión de la muerte de Mahsa Amini y la manera en que las fuerzas de seguridad iraníes respondieron a las manifestaciones», dijo poco antes de que la UE aprobara el primer paquete de medidas.

Desde entonces varios líderes europeos han criticado con dureza la fiereza de Teherán. Entre ellos el presidente francés, Emmanuel Macron, que «condenó la represión del régimen iraní» y expresó «su admiración por las mujeres y las jóvenes» que se manifiestan en Irán desde el 16 de septiembre. En la misma línea, el canciller alemán, Olaf Scholz, acusó a Teherán de ser «violento».

Irán respondió con indignación a ambos líderes europeos. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Nasser Kanaani, tachó de «injerencia» la declaración de Macron y le reprochó que «alentara a los violentos e infractores de la ley». Días más tarde, le censuró que se reuniese con una personalidad antiiraní. «Es inesperado que un presidente de un país que se dice defensor de la libertad socave su posición y se encuentre con un títere odiado que trató de intensificar los actos de terrorismo dentro de Irán», señaló Kanaani. A Scholz también le afeó su intromisión.

En medio de esta tensión, las autoridades iraníes están revisando la ley que obliga desde hace décadas a las mujeres a llevar el velo. «El parlamento y el pode judicial están trabajando en el asunto», declaró hace unos días el fiscal general Mohammad Jafar Montazeri. No especificó qué podría cambiarse en la ley. El uso del velo se volvió obligatorio en 1983, cuatro años después del triunfo de la Revolución Islámica.