Un policía impide el paso a una de las celebraciones. / AFP

El comunismo chino cumple cien años con mejor salud que imagen

El régimen de mano dura recuperado por Xi Jinping garantiza la fortaleza interna del régimen al tiempo que incrementa críticas desde el exterior

ANJE RIBERA

El Partido Comunista Chino cumple cien años. Es un anciano con salud de hierro pese a que su imagen exterior está en mínimos históricos por la contante violación de las libertades durante el mandato de Xi Jinping. Prueba de ello es que la mayoría de los Veintisiete han rechazado la invitación de Pekín para participar en los actos de conmemoración.

El socialismo chino ha sobrevivido a la caída de todos sus referentes porque su sistema político-económico es como el bambú: fuerte pero flexible, con el pragmatismo como única religión. Mao Zedong describió este dogma en 1942 al señalar que el «marxismo-leninismo no tiene belleza alguna, pero es extremadamente útil». La teoría la refrendó Deng Xiaoping en 1978 al decir que no importaba «que el gato sea blanco o negro, sino que cace ratones» y ahora Xi la actualiza al señalar que «el marxismo debe cambiar con los tiempos» para cimentar una «nueva era» que restaure la gloria nacional a través de la consolidación del país como potencia mundial. Tres frases que ilustran como pocas la idiosincrasia política china. Pero Xi es mas de la escuela de Mao que la de Deng. Mano dura y «un partido fuerte y un gran líder para tener éxito». No hay que tener reparo en «aplastar moscas» si se quiere «cazar tigres».

El Partido Comunista chino cuenta con 92 millones de miembros de todos los sectores de la sociedad, atraídos no tanto por la ideología sino por la ambición y la certeza de que en el gigante asiático nadie puede triunfar al margen del establishment ni beneficiarse del impresionante crecimiento del país desde hace cuarenta años. Clientelismo, nepotismo y jerarquía social que, sin embargo, han llevado a que actualmente China sea la segunda potencia económica mundial y supere a Estados Unidos en número de multimillonarios.

Anacronismo

No obstante, las transición hacia el capitalismo dirigido ha creado algunos anacronismos entre los lemas del régimen que se centran en el colectivismo y una sociedad cada vez más individualista. Algo que Pekín combate con sistemas de vigilancia ciudadana o la mayor estructura de censura informativa del mundo.

Este «socialismo con características chinas» que Xi Jinping planteó en 2017 colisiona cada vez más con los valores occidentales en temas como la expansión militar, la persecución del activismo, la utilización de la economía como arma geoestratégica, el tratamiento de las minorías étnicas o el incremento de su control sobre territorios con cierto grado de autonomía, como el sangrante caso de Hong Kong.

Nada de esto parece incomodar a Xi Jinping, que sostiene que «el tiempo y la inercia están del lado de China». Tampoco tiene prisa para abandonar el poder. De momento ha ignorado la regla no escrita que marca la jubilación para los dirigente del partido a los 68 años, que cumplió el pasado día 15, y se ha abrazado a la eliminación del límite de mandatos presidenciales aprobada en 2018, que le abre la puer