Un japonés contempla en una pantalla de televisión la noticia sobre el misil en Tokio. / efe

Japón pide a sus ciudadanos que se refugien al sobrevolar un misil norcoreano su espacio aéreo

Este proyectil, el séptimo que el régimen de Kim Jong-un lanza desde la semana pasada, activa las alarmas antiaéreas y lleva el miedo al archipiélago nipón aunque cae en el Pacífico sin causar daños

PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN ASIA

En Hokkaido, la isla más al norte de Japón y fronteriza con Rusia, se han despertado este martes con el sonido de las alarmas antiaéreas y mensajes en los móviles apremiando a cobijarse en los refugios. Pero la alerta no se debía a un ataque de Rusia en medio del revuelto clima internacional, sino a un misil de Corea del Norte.

Según informa la agencia de noticias Kyodo, un proyectil balístico de rango intermedio (IRBM, en sus siglas en inglés) atravesó el norte del archipiélago nipón a las 7:30 de la mañana (0:30, hora peninsular española) desatando el miedo en Hokkaido y Aomori, la prefectura más septentrional en la isla principal de Honshu. Tal y como detectó el Alto Mando Conjunto de Corea del Sur y Estados Unidos, el misil norcoreano fue lanzado desde Mupyong-ri, en la provincia norotiental de Jagang, a las 7:23 de la mañana, recoge Yonhap. Veintiún minutos más tarde, y tras cruzar los cielos de Japón, caía al Océano Pacífico después de recorrer unos 4.500 kilómetros y elevarse 970 kilómetros sobre la atmósfera a una velocidad máxima de Mach 17 por encima de la barrera del sonido.

Desde el 25 de septiembre, el régimen comunista de Kim Jong-un ha disparado siete misiles, todos ellos de corto alcance. Con esta nueva provocación, eleva su respuesta a las maniobras militares que llevaron a cabo la semana pasada Corea del Sur y EE.UU., en las que participó el portaaviones Ronald Reagan, y al ejercicio trilateral antisubmarino en el que también intervino Japón. Además, la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, viajó la semana pasada a Corea del Sur, donde visitó la Zona Desmilitarizada del Paralelo 38 que hace de frontera con el Norte.

A pesar de la frecuencia con que Pyongyang suele lanzar sus proyectiles, se trata de una escalada por el peligro que entraña atravesar el cielo de Japón, con la consiguiente amenaza para su población. Una intimidación que Corea del Norte ya ha practicado siete veces, pero la última fue en septiembre de 2017. Aunque el régimen de Kim Jong-un disparó en enero su último misil de rango intermedio, un proyectil del tipo Hwasong-12 que voló 800 kilómetros y alcanzó una altura máxima de 2.000, en esa ocasión no cruzó Japón. De momento, las autoridades niponas no han informado de que el misil haya impactado contra ningún avión o barco y, a tenor del secretario jefe del Gobierno, Hirokazu Matsuno, parece haberse precipitado al mar fuera de la zona económica exclusiva de sus aguas territoriales.

Por su parte, el primer ministro de Japón, Fumio Kishida, ha expresado su más «enérgica protesta» contra esta provocación, que calificó de «intolerable». En Corea del Sur, el Alto Mando Conjunto ha «reforzado la vigilancia y el ejército se mantiene totalmente preparado en estrecha colaboración con EE.UU.», informa Yonhap. Por si el mundo no tenía ya suficiente con la guerra de Ucrania, Kim Jong-un sigue protestando con sus misiles contra el refuerzo de la alianza militar entre Washington, Seúl y Tokio por el temor a sus amenazas nucleares