José Antonio Zorrilla, exdiplomático en Moscú y el Cáucaso. / J. Belves

José Antonio Zorrilla, exdiplomático en Moscú y el Cáucaso

«Ampliar la OTAN sin consenso es un gravísimo error»

«Rusia y China se han juntado y nos ha salido el tiro por la culata», dice, para responsabilizar de los nuevos fantasmas de la guerra a la «torpeza y la incompetencia»

PEDRO ONTOSO

José Antonio Zorrilla (Bilbao, 1946) es un diplomático jubilado, además de escritor y guionista de cine. Ha pasado por una docena de delegaciones, entre ellas las de Moscú, donde permaneció cuatro años como cónsul general, y la de Georgia, donde fue embajador para los Estados del Cáucaso. También en Finlandia y Polonia en la época del 'telón de acero'. Y fue cónsul en la ciudad china de Shanghái. El próximo día 29 participará en un foro de la Fundación Olof Palme sobre el futuro de Europa junto a personalidades como Javier Solana. Es una voz autorizada para hablar del conflicto en Ucrania en un tablero inestable y complejo. Zorrilla, que condena sin paliativos el poder destructivo de Putin, se sale del discurso oficial para certificar que Occidente no ha hecho sus deberes con respecto a Rusia y que ampliar la OTAN sin consenso es un «gravísimo error» con consecuencias.

– ¿En algún momento pensó que Putin daría el paso de invadir toda Ucrania? Esto no ha ocurrido de repente.

– No. En eso estoy de acuerdo con el padre de todos los diplomáticos, António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, quien dijo que se había equivocado y pidió perdón. Dijo que había habido una guerra en el mundo, que se había creado la ONU como un sistema de seguridad y había fracasado. Que algo malo iba a pasar era seguro, pero una invasión con nueve cuerpos de Ejército atacando a Ucrania por nueve puntos distintos, jamás.

– ¿La revolución de Maidán en Kiev, en 2014, fue la espoleta de lo que ahora está pasando?

– No, empezó antes. Comienza en1990 cuando George Bush le dice a Gorbachov que podían llegar a un acuerdo. Gorbachov autorizaría la reunificación alemana y ellos, a su vez, podían ofrecerle no extender la OTAN ni una pulgada. Y en ese momento, la mano derecha del ministro de Asuntos Exteriores de EE UU, Robert B. Zoellick, se va a Bush padre y le dice: 'Oye, que estos acaban con la OTAN si hacen eso'. Y como no querían eso, lo que hacen es darle dinero a Rusia, le sobornan, para que admita la reunificación. Ahí comienza a romperse la fe entre EE UU y Rusia. Pero el Maidán, desde luego, es decisivo. Se había elegido como presidente de la República a un prorruso y al negarse a firmar un acuerdo con la UE para reforzar sus lazos con Moscú se produce una protesta instigada por la CIA y los servicios de información. ¡Que se joda Europa! Tres días antes, Putin había dado a Yanukóvich 3.000 millones de euros y, al ver que este se va empujado por un Maidán que tiene detrás a los servicios de seguridad occidentales, se queda con Crimea. Y con las regiones del este de Ucrania, que son absolutamente rusas, agudizando lo que ya era una cuesta abajo.

– Dos guerras mundiales y decenas de conflictos bélicos regionales. Parece que no tenemos memoria y que no aprendemos de las lecciones de la Historia.

– Totalmente de acuerdo, así es. Horrible. Estoy viendo cómo vuelven a surgir los fantasmas de la guerra, y es por incompetencia y torpeza.

Relaciones de poder

– Observadores cualificados ya advirtieron de que, si la Alianza se ampliaba cuando la URSS ya no existe, Rusia haría algo malo.

– Eso lo dijo George F. Kennan, un diplomático mítico, con palabras inolvidables. Entonces, los que proponen que ampliemos la OTAN sin consenso dirán: 'Veis, los rusos son así, ya os lo habíamos dicho'. Y será falso. Kissinger, Brzezinski (en su día, consejero de Seguridad de EE UU) y Kennan ya dijeron de manera explícita que Ucrania no debería entrar nunca en la OTAN.

– Las claves religiosas que también subyacen en el conflicto no han sido destacadas como se merecen. Ucrania es un trozo sagrado de la Madre Rusia desde que el príncipe de la Rus, Vladimir, fue bautizado en Crimea.

– En efecto. El título oficial del patriarca de Moscú es que él es el patriarca de Rusia, de la pequeña Rusia (Ucrania, en su lenguaje) y de Bielorrusia. Son uno, porque están unidos por la lengua rusa, por el alfabeto de Cirilo y Metodio y por la fe ortodoxa. Esa fe cubre tres espacios: Rusia, Ucrania y Bielorrusia, por lo que intentar que una parte sagrada de ese mundo pase a ser una colonia ortodoxa basada, sobre todo, en un delirante odio a la Madre Rusia se convierte en causa de guerra, y así lo ha entendido Putin. Esto no quiere decir que yo pueda comprender o quiera justificar la barbaridad que ha hecho.

– ¿Occidente se ha portado mal con Rusia?

– Bien o mal en estrategia no suele existir. Las relaciones entre países se rigen por términos de poder. No quiero entrar en consideraciones no científicas, pero lo que está claro es que, desde 1990, se ha empujado, empujado y empujado. Convertir la OTAN, que tiene una función defensiva, en un ariete para conquistar Eurasia ha llevado, justamente, a lo contrario. Es decir, Rusia y China se han juntado, es una relación existencial, y nos ha salido el tiro por la culata. ¿Por qué desde 1990 hasta ahora EE UU ha insistido en una política de 'puertas abiertas' para la OTAN y, sin embargo, ha establecido un sistema de seguridad, la 'doctrina Monroe', por el que ninguna organización militar extranjera puede intervenir en todo el continente americano desde el polo norte al polo sur? Esta asimetría es incomprensible.

– ¿Qué parte de culpa tiene Estados Unidos en que se haya llegado a esto?

– Lo de la culpa no se aplica en las relaciones internacionales, pero trato de explicarlo. La seguridad de Europa, a partir del ascenso alemán, dependió siempre de la unión y el buen hacer entre Rusia y Alemania. Bismarck creó un sistema de alianzas en el que lo importante era la amistad con Rusia, pero cuando Federico Guillermo II despide al canciller, esto origina dos guerras mundiales. EE UU, en su intención de mantener, como sea, a la OTAN, que es lo que verdaderamente les importa, en vez de apoyarse en Alemania, que tenía una excelente relación con Rusia por la 'ostpolitik', se apoya en Polonia y en la Alianza Atlántica. Y eso es algo monstruoso que nos puede llevar a una guerra apocalíptica. Ha cometido un error estratégico salvaje. Polonia y la OTAN no pueden ser sustitutos de la amistad entre Alemania y Rusia. No hay posibilidad de que exista una seguridad en Europa sin contar con Rusia.

Competir frente a China

– ¿Cree que Putin puede sucumbir a la tentación de apretar el botón nuclear?

– Él mismo lo ha dicho. La planopia de armas que tiene Rusia es espectacular. Por ejemplo, una cosa sorprendente: tiene drones submarinos intercontinentales.

– ¿Se atreve a realizar un vaticinio sobre el conflicto?

– No. La violencia se sabe cómo empieza, pero, por definición, es incontrolable. No es que caminemos hacia otra 'guerra fría', ya estamos en una 'guerra fría'. Insisto en lo que dijo Kennan: ampliar la OTAN es una mala idea que nos puede llevar a que Rusia adopte las medidas más paranoicas contra Occidente. Y, por desgracia, se ha cumplido.

– El ministro de Exteriores de Luxemburgo ha llegado a decir que la solución pasa por la eliminación de Putin.

– Otra estupidez. Detrás de Rusia, detrás de Putin, hay mucho país. En la ONU hay un Consejo de Seguridad en el que los países más importantes tienen un derecho a veto, pero en la Asamblea General, no. Cuando el problema ha llegado ahí, se han encontrado con la sorpresa de que más de la mitad de la población mundial no ha querido condenar la invasión. Occidente es Occidente, pero hay mucho más mundo. Esto no se arregla con más armamentos y mucha OTAN. Se arregla con un sistema político, económico, y social que genere bienes y servicios en régimen competitivo frente a China, y no parece que seamos capaces de hacerlo.