Evo Morales, expresidente de Bolivia / Miguel gutiérrez

Las protestas arrecian contra Evo Morales

Lanzan una silla al expresidente de Bolivia al grito de «renovación» tres días después de que tuviera que huir de otro acto para no ser agredido

IVI UGALDE

El regreso de Evo Morales a Bolivia hace un mes tras un año en el exilio ha desembocado en un movimiento de rechazo cada vez más fuerte hacia el expresidente. La última demostración del ambiente de protesta hacia el líder izquierdista se vivió la tarde el lunes en Cochabamba, cuando asistentes a una reunión de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), le lanzaron una silla entre gritos de «fuera» y «renovación». Tres días antes ya había tenido que esconderse en otro acto en el departamento de Potosí para evitar ser agredido.

Morales se encontraba esta vez en uno de sus principales bastiones políticos y sindicales, la localidad de Lauca Ñ, cuando la tensión se desbordó entre quienes participaban en un encuentro del MAS para ultimar preparativos de cara a las elecciones regionales y locales del próximo marzo. Fue entonces cuando hasta el escenario llegaron varias sillas de plástico, una de las cuales impactó en la mesa del expresidente, como consta en las imágenes difundidas en redes sociales y recogidas por medios locales.

Aunque el exmandatario atribuyó lo ocurrido a «infiltrados», son muchas las voces que hablan de fracturas internas en la formación gobernante, que preside el exmandatario desde su regreso al país. «Denunciamos que la derecha golpista trata de destruir la unidad del MAS enviando infiltrados para generar violencia», sostuvo Morales en Twitter. Horas antes, había arremetido contra la prensa por «tergiversar» lo que sucede en las reuniones partidarias, en las que se menciona el «dedazo» o la decisión unilateral del dirigente izquierdista para definir las candidaturas.

     

     

Renovación frustrada

     

Tras la crisis política y social que vivió Bolivia el año pasado, cuando Morales tuvo que huir al exilio acusado de fraude electoral, algunos sectores del MAS pidieron un proceso de renovación, demanda que cobró fuerza tras la victoria Luis Arce en los comicios presidenciales del pasado octubre. Sin embargo, no parece que el cambio esté teniendo lugar. Todo lo contrario. Desde su regreso el 9 de noviembre, el exmandatario está permanentemente activo en la vida política.

El malestar interno ha provocado que en varias regiones el MAS no haya logrado aún consensos para elegir candidatos, a los que se les exige respaldo popular y trayectoria política en el partido. Por contra, otros sectores insisten en rechazar a invitados o viejos allegados a Morales.

Al clima de protesta en la formación se sumaron el lunes las críticas de la oposición después de que la Justicia decidiera anular el proceso penal que investigaba el supuesto fraude electoral de Morales en los fallidos comicios de 2019. Es ya la segunda denuncia al expresidente que se archiva tras la de terrorismo y sedición presentada por el entonces Gobierno interino de Jeanine Áñez.