Los responsables de un colegio electoral de Caracas, desocupados por la escasa a asistencia de votantes. / AFP

Maduro recupera el control legislativo en unos comicios sin oposición ni respaldo internacional

La baja participación en las parlamentarias venezolanas impide la «victoria perfecta» que perseguía el chavismo para reavivar el régimen

ANJE RIBERA

Nicolás Maduro suma un nuevo triunfo electoral a su ya dilatada vida política. Sin embargo, la victoria en las legislativas venezolanas de este domingo llega tan carente de legitimidad como las cosechadas en las anteriores citas con las urnas en las que se impuso el movimiento chavista tras la muerte de su fundador, Hugo Chávez. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados concentraron el 67,6% de los 5.264.104 votos contabilizados en un primer boletín con 82,35% de los sufragios transmitidos, anunció la madrugada de este lunes Indira Alfonzo, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE). Alfonzo no precisó, sin embargo, cuántos de los 277 escaños en juego quedarán en manos del llamado Gran Polo Patriótico.

Buscaba arrasar, algo nada difícil sin la participación de los grandes partidos opositores de Venezuela, pero la alta abstención le impidió presentar unos números significativos. De cualquier manera el proceso ya partía de base sin ninguna garantía democrática, lo que hizo que careciera desde hace meses de un respaldo internacional. No hubo observadores llegados del extranjero más allá de una delegación enviada por el régimen iraní de los ayatolás, cercano al de Caracas y unido a él en su enemistad con la Administración Trump.

Más de 20 de los 30 millones de venezolanos estaban llamados a acudir a los colegios electorales para que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) alcanzara la «victoria perfecta» pregonada por Maduro y se hiciera con el control del Parlamento, el único poder que desde 2015 detenta la oposición liderada por Juan Guaidó, que llamó a quedarse en casa. Con todo, una pequeña fracción disidente buscó -y logró- ganar alguno de los 277 escaños.

LOS DATOS:

  • Crisis económica. Venezuela ha perdido tres cuartas partes de su Producto Interno Bruto desde 2013 y atraviesa la tercera hiperinflación más larga de la historia en el mundo.

  • A la espera de Biden. El régimen chavista mantiene ciertas esperanzas de que Joe Biden, cuando el 20 de enero asuma la presidencia de Estados Unidos, realice una maniobra de acercamiento hacia Caracas.

«¡Llegó la hora, a votar por la patria, por la paz, por el futuro!», expresó Maduro en la aplicación de mensajes Telegram para animar a los electores. Pero no lo consiguió y la abstención alcanzó el 69% en unas elecciones a las que estaban convocados más de 20 de los 30 millones de habitantes de este país. No funcionó, por tanto, la movilización convocada por el chavismo con un madrugador despliegue de militantes en todas las barriadas del país lanzando cohetes y haciendo sonar el 'toque de diana', la madrugadora canción militar que despierta a la tropa y que se ha vuelto una tradición para activar a los simpatizantes del PSUV y dejar atrás la «Asamblea Nacional progringa», como dijo el sábado el presidente bolivariano.

Ambiente de escepticismo

Aún así en las primeras horas de la mañana muchos de estos puntos estaban vacíos o con la presencia de escasos electores. Poca gente, con distancia entre sí para prevenir la expansión de la Covid-19 y un ambiente de escepticismo, cuando no de abierto rechazo hacia la política: esa fue la tónica en las legislativas. Un día que apenas se diferenció de cualquier otro fin de semana.

«Estoy tan curado en esto (de la política) que a ninguno les voto, ni a oposición ni a Gobierno», explicaba a Efe Rafael Allen, un ciudadano que conversaba al lado de un mercado callejero junto al centro de votación ubicado en el instituto universitario Jesús Obrero, en plena favela de Petare, que se jacta de ser la mayor de Venezuela. «Hay más colas para poner gasolina que para votar, mira cómo se ve el centro de votación, desierto», añadía el vecino de Petare. En teoría uno de los feudos del chavismo, que partía con la victoria garantizada, ya que el régimen del otrora conductor de autobús ejerce el control territorial e institucional con el respaldo de la cúpula militar, considerada su principal sostén.

Mientras tanto, Venezuela atraviesa una debacle económica tras años de recesión, hiperinflación y servicios públicos colapsados. Millones de sus habitantes se han marchado del país en busca de un mejor horizonte. Los que se quedaron sobreviven en un clima de distensión de las medidas para contener la pandemia y con una dolarización de facto cada vez más rampante.

El régimen de Maduro confía en que, ahora que acabará la duplicación parlamentaria entre la Asamblea Nacional y la Constituyente, podrá profundizar en su apertura económica en busca de ingresos externos que amainen la severa crisis y recuperen una economía basada en una industria petrolera anémica y golpeada además por las sanciones.

«La dictadura sigue quedándose sola», asegura el opositor Guaidó

El dirigente opositor y autoproclamado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, aseguró este domingo que la población venezolana rechazó el «fraude» de las legislativas no acudiendo a votar. «En este centro de la parroquía Macuto (estado La Guaira) normalmente hay muchísima gente. Hoy lo que hay es un fraude en nuestro país que se rechaza claramente en las imágenes», afirmó en un vídeo difundido por redes sociales.

«Hoy queda claro que la dictadura sigue quedándose sola», remachó, al tiempo que emplazó a la población a participar en la consulta popular convocada por la oposición para rechazar este proceso tanto este domingo como el próximo sábado, este último día con carácter presencial.

Mientras, el comisionado presidencial de Guaidó para el Centro de Gobierno, Leopoldo López, se pronunció desde Madrid, donde vive exiliado. «Lo de hoy no es una elección sino un fraude, una trampa, una farsa. La soledad que estamos viendo en las calles de Venezuela es el reflejo de una dictadura decadente y sin pueblo», señaló en una nota de prensa de la presidencia de la Asamblea Nacional que ejerce Guaidó. «No puede ser una elección un proceso que se da con partidos políticos secuestrados, con líderes inhabilitados, encarcelados y empujados al exilio, sin un árbitro legítimo ni observación electoral confiable y con una dictadura que amenaza diciendo 'quien no vote, no come'», añadió

«Nuestra posición de rechazo absoluto al fraude tiene como razón fundamental el compromiso por lograr unas verdaderas elecciones libres, justas y transparentes, donde el pueblo pueda elegir su propio destino. No es convalidando fraudes que se logran elecciones libres», finalizó el disidente.

Por último, la diputada Nora Bracho felicitó «al pueblo de Venezuela, que no se dejó chantajear y que está claro en que este evento es un teatro del régimen para intentar decirle al mundo que son demócratas porque hacen elecciones», manifestó.