Policías de Haití. / AFP

Liberados los doce misioneros secuestrados en Haití

Fueron capturados el pasado 16 de octubre en Puerto Príncipe por la banda de '400 Mawozo' que pedía por ellos un millón de euros

EUROPA PRESS

Los doce misioneros del grupo de 17 que permanecían secuestrados desde octubre en Haití han sido liberados, según ha confirmado este jueves el grupo al que pertenecen, Christian Aid Ministries. En un comunicado publicado a través de su web, el grupo ha dado las gracias a Dios por «responder a su plegaria», al tiempo que ha agradecido las oraciones recibidas desde que los misioneros fueron secuestrados hace dos meses. Asimismo, han garantizado proporcionar más información en el futuro.

La Policía de Haití también ha confirmado la liberación de los doce misioneros al diario 'Gazette Haiti', aunque su portavoz, Gary Desrosier, ha enfatizado que no puede revelar más detalles.

Dos de los misioneros secuestrados fueron liberados a finales de noviembre, mientras que otros tres a principios de diciembre. Fueron secuestrados el 16 de octubre por la banda '400 Mawozo' en la capital haitiana, Puerto Príncipe, tras regresar de una visita a un orfanato al este de la ciudad. La banda ha pedido un rescate de un millón de dólares por rehén (850.000 euros).

La incautación de vehículos y de todos sus ocupantes para obtener un rescate es una de las principales actividades que utiliza la banda para financiar sus actividades. En abril, la pandilla secuestró a un grupo de clérigos católicos, que después fueron liberados, se desconoce si previo rescate.

Haití tiene una de las tasas de secuestro más altas del mundo, ya que las poderosas bandas de delincuentes explotan la situación de anarquía para ganar dinero con el pago de rescates. Este año ha sido particularmente grave, con casi 800 secuestros confirmados desde principios de año hasta finales de octubre.

El aumento se produjo en parte a raíz del asesinato del presidente Jovenel Moise en julio, y en medio de violentas luchas entre facciones rivales luchan por hacerse con el control del país frente a una fuerza policial completamente desbordada.