Colegio electoral en Lima (Perú). / EFE

Ecuador vive unas ágiles elecciones frente al desánimo de los peruanos

Los correístas afirmaban anoche que llevaban ventaja en Europa mientras avanzaba el 'superdomingo' electoral de Latinoamérica, que también abarcaba Bolivia

M. P.

Pocas veces se habrá visto una 'fiesta de la democracia' tan multitudinaria como la que ayer vivió Latinoamérica. Millones de votantes acudieron a las urnas en Ecuador, Perú y Bolivia para decidir unos gobiernos con el deseo mayoritario de que les saquen de la pandemia y pongan en marcha programas políticos que enderecen una crisis económica sin precedentes. Todo ello sin olvidar otro deseo: el difícil destierro de una corrupción política que también parece endémica y ha construido gobiernos endebles. Bastan dos datos: Perú ha cambiado tres veces de presidente desde 2018, mientras Ecuador ha tenido en lo que va de año cinco ministros de Sanidad en pleno azote del coronavirus.

Los llamamientos a la calma y a la asunción de los resultados primaron en los tres países. Aparte de los votantes locales, decenas de miles de migrantes tuvieron su propia jornada electoral en sus países de residencia. En España pudo verse una afluencia notable en Madrid, Barcelona y la región levantina. De las primeras horas –al cierre de está edición todavía continuaban las votaciones y no se esperaba que el recuento comenzara hasta la madrugada–, podían deducirse los diferentes perfiles que marcaron el 'superdomingo' electoral. Mientras en Ecuador se avanzaba con agilidad, entre los peruanos reinó cierto desánimo. Hubo barrios donde sus habitantes explicaron a los medios que acudían a depositar la papeleta únicamente por ahorrarse la multa administrativa en caso de una abstención injustificada.

Para amplias zonas de este país, es más preocupante la expansión del virus y la acuciante pobreza que conocer quién de los dieciocho candidatos ocupará el Gobierno. El hecho de que ninguno destaque anticipa ya que habrá una segunda vuelta y los ciudadanos saben que después de ella, vendrá una legislatura enormemente complicada, con un arco parlamentario fragmentado que hará muy difícil la acción del Ejecutivo.

Una docena de opciones representa a la derecha o el centroderecha, al que pertenece Yonhy Lescano, de Acción Popular, con bastantes posibilidades de llegar a la siguiente ronda. Quizás el mayor interés esté en saber qué sucederá con Keiko Fujimori, la hija del expresidente caído por corrupción, que afronta su tercer asalto a la gobernanza de Perú.

También es cierto que hubo miedo, mucho miedo, a la pandemia, que ha afectado a seis candidatos peruanos. Los comicios no pudieron desarrollarse normalmente hasta casi mediodía ya que a las ocho de la mañana había un 20% de mesas electorales sin conformarse por la ausencia de sus titulares y suplentes. Las autoridades tuvieron que pedir voluntarios jóvenes entre la población para poner los colegios en marcha.

Esperanza y unión

En el país vecino, Ecuador, se votaba al sucesor de Lenín Moreno. La animación fue bastante constante, al menos durante la primera mitad de la jornada, que registró cerca de un 50% de participación antes de las dos de la tarde. La nación se juega su futuro entre dos modelos absolutamente opuestos de país. Uno de ellos lo personifica Andrés Arauz, detrás de cuya candidatura se encuentra el exmandatario Rafael Correa. El grito de «ya llega la esperanza» le llevó en volandas a ganar la primera vuelta electoral en febrero, pero sin el margen necesario para evitar esta segunda ronda. Su rival es el conservador Guillermo Lasso, que hizo un llamamiento al «Ecuador del encuentro». Anoche, el cooreísmo se las prometía felices porque, según sus representantes en el exterior, triunfaban entre los votantes afincados en Europa.

En Bolivia, los comicios se celebraban en cuatro departamentos y anoche discurrían con discreción. Solo Evo Morales (MAS) lamentaba que pudieran presentarse los seguidores de la expresidenta Àñez, detenida por sedición dentro del caso 'golpe de Estado'.