Un grupo de personas que ha participado en las protestas de los últimos días en Quito. / a. machado / reuters

Ecuador deroga el estado de excepción tras las protestas

El Congreso del país debate la sustitución del presidente Lasso, a quien acusan de provocar una «grave crisis política»

R. C.

El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, decidió este domingo derogar el estado de excepción que aprobó como respuesta ante los actos de violencia registrados por el paro nacional, cuyas movilizaciones contra la carestía de vida y las políticas económicas del Gobierno suman ya trece días seguidos. La medida, que permite de nuevo la libertad de reunión y asociación en el espacio público, afecta a las provincias de Pichincha, Cotopaxi, Chimborazo, Tungurahua, Pastaza e Imbabura.

El paro comenzó el pasado 13 de junio con una serie de demandas sobre las políticas conservadoras del Ejecutivo de Lasso. El presidente manifestó su disposición a dialogar, pero también denunció un intento de «golpe de Estado» para desplazarle del poder.

La decisión tuvo lugar al mismo tiempo que el Congreso aplazara una jornada, del sábado a este domingo, el debate de destitución de Lasso tras deliberar casi ocho horas sobre su responsabilidad en la «conmoción interna», que dejan trece días de sangrientas protestas indígenas. Unos treinta congresistas se pronunciaron a favor y en contra de Lasso en un debate virtual por solicitud de la oposición, que juntó las 47 firmas necesarias para pedir la salida del presidente.

«Conmoción interna»

La bancada de Unión por la Esperanza, afín al expresidente socialista Rafael Correa (2007-2017), acusó a Lasso de la «grave crisis política y conmoción interna» que sacude al país desde hace dos semanas con manifestaciones y bloqueos casi diarios. «Vamos a elecciones anticipadas, que Lasso se vaya a su casa», clamó la asambleísta Pierina Correa, hermana del exmandatario.

La tensión que se vive últimamente en Ecuador preocupa hasta al Papa Francisco, quien en las últimas horas instó a activar un canal de diálogo. «Sigo con preocupación lo que ocurre allí, animo a todas las partes a abandonar la violencia y las posiciones extremas. Solo a través del diálogo se puede encontrar la paz social, con especial atención a las poblaciones más pobres, pero siempre respetando los derechos de todos», señaló el Pontífice.