Ortega acudió en 2019 a la investidura de Maduro en Venezuela. / reuters

Daniel Ortega, el hombre que secuestró Nicaragua

El guerrillero que luchó para derrocar la dictadura de Somoza está a punto de renovar su mandato como presidente y acumular veinte años en el poder

DAGOBERTO ESCORCIA

José Daniel Ortega Saavedra nació el 11 de noviembre de 1945 en una población cuyo nombre -La Libertad- probablemente influyó desde temprana edad en su espíritu rebelde e independiente. Dicen los libros del Zodiaco que los nacidos en esa fecha pertenecen al signo de Escorpión, que simboliza la destrucción y el renacimiento. En Daniel Ortega se reflejan ambas situaciones, tanto en ese orden o en el inverso.

El hoy presidente de Nicaragua, y firme candidato a salir reelegido por cuarta vez en las elecciones del próximo 7 de noviembre, perteneció a una generación de jóvenes que sembraron semillas de esperanza en un pueblo castigado por la tiranía de la dinastía de los Somoza, que implantó una dictadura de más de 40 años, entre 1937 y 1979. Aquellos jóvenes guerrilleros, que se dieron a conocer bajo las siglas FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), derrocaron al dictador Anastasio Somoza. Destruyeron el mal. La lucha contra la dictadura dejó un saldo de más de 30.000 nicaragüenses muertos. Pero el país central de Centroamérica, por el que se puede entrar y salir a pie, recuperó la ilusión.

El renacimiento prometido al pueblo maltrecho y herido hablaba de democracia, de libertades totales, de oportunidades para los ciudadanos de elegir a sus representantes. Ese momento histórico quedó fotografiado en una imagen de cinco de esos miembros revolucionarios cuando hicieron su entrada triunfal en la ciudad de León el 18 de julio de 1979. La foto, aplaudida en Estados Unidos y también en Europa, dio la vuelta al mundo. En ella aparecían Violeta Barrios de Chamorro, Daniel Ortega, Sergio Ramírez, Moisés Hassan y Alfonso Robelo Calleja. Faltaba otro de los duros de la guerra contra el somocismo, Edén Pastora, conocido como el 'Comandante Cero'. Todos transmitían confianza, hasta el punto de que su revolución contó con el apoyo del mundo entero.

Los cinco sabían por qué estaban ahí. Violeta era la viuda de Pedro Joaquín Chamorro, cuyo asesinato el 10 de enero de 1978 provocó la ira del pueblo nica y fue la sentencia del régimen de los Somoza. Los Chamorro eran los dueños del periódico 'La Prensa', que la dictadura había censurado, perseguido y encarcelado a sus periodistas y finalmente clausurado. Sergio Ramírez era el intelectual del grupo. Alfonso Robelo era el fundador del partido Movimiento Democrático Nicaragüense. Los tres sabían perfectamente que Daniel Ortega y Moisés Hassan eran fieles partidarios del marxismo-leninismo, creyentes del comunismo soviético y cubano.

Su otra cara

A los ocho meses de estar en la Junta de Gobierno para la Reconstrucción Nacional, Violeta Chamorro presentó su dimisión. «Ortega traicionó todos los ideales en aras de implantar el comunismo», confesó en una entrevista años después. Entonces Ortega era el coordinador de la Junta (1981-1984). Se sabía que era comunista y también ateo, pero ni siquiera Sergio Ramírez imaginó que años más tarde el líder del Frente Sandinista iba a mostrar su cara diabólica, ni tampoco que de luchar contra la opresión se convertiría en un opresor, que aquellas palabras pronunciadas en la Plaza de la Revolución que hablaban de libertad, soberanía y justicia serían borradas de su diccionario.

El mismo día de la toma de León, Ramírez, hoy periodista y escritor, hizo una extensa declaración a los medios informativos: «Esto no va a ser una nueva Cuba, me ha dicho Hassan. Somoza lanzó la mentira de que íbamos a construir una sociedad comunista. Aquí se va a respetar la voluntad soberana del pueblo. Mi ideología es de base socialista y creo que Nicaragua debe adaptarse a las condiciones objetivas y subjetivas en un tipo de socialismo», y a la pregunta de si había divergencias entre ellos, Ramírez respondió: «Nosotros ya no pensamos en función de las ideologías».

Se equivocó. Llegó a ser vicepresidente del entonces compañero Ortega tras las elecciones de 1985 hasta 1990. También ocupó el mismo cargo con Violeta Chamorro, que salió elegida primera mujer presidente en Latinoamérica en 1990. Había derrotado gracias a una alianza de partidos a Ortega. Sergio Ramírez acabó siendo acusado por Ortega de traidor.

La realidad ha dejado bien claro que el gran traidor del pueblo nicaragüense es Daniel Ortega. Hay quien lo califica de dictador. También quien lo acusa de haber reinstaurado el somocismo, y de haberse alejado de la personalidad de aquel joven jefe revolucionario de los años setenta para convertirse en un represor que hoy en día controla los poderes judiciales, policiales, tiene a la prensa amordazada, dirige una dictadura que provocó más de 300 muertos durante las manifestaciones de hace tres años, y que arresta y empuja al exilio a antiguos compañeros sandinistas.

Encarcelado a los 17 años por robar un banco, posteriormente líder guerrillero, encantador de soldados, rebeldes y poetas, comunista y ateo, hoy Daniel Ortega es católico y está casado con la exmujer de Moisés Hassan, Rosario Murillo, cuya hija mayor acusó a Ortega de abuso sexual. La vicepresidenta está en el foco de todas las miradas y es acusada de ser la auténtica 'bruja' que ha hechizado a un presidente que ha secuestrado el poder y está a punto de mantenerlo durante veinte años consecutivos.

Las elecciones de noviembre «han perdido toda credibilidad» para EE UU

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, denunció este domingo las maniobras «autoritarias» de Daniel Ortega al prohibir partidos opositores y detener a candidatos y lamentó «la falta de perspectivas de elecciones libres y justas» en Nicaragua. «La decisión del presidente Ortega y la vicepresidenta Murillo, el 6 de agosto, de prohibir al último partido genuino de oposición participar en las elecciones de noviembre subraya su deseo de permanecer en el poder a toda costa», dijo en un comunicado.

El Departamento de Estado subrayó la gravedad de hechos como «la detención de siete candidatos presidenciales y otras 24 figuras de la oposición, líderes empresariales, estudiantes y trabajadores de ONG» a lo largo de los últimos dos meses. Para Blinken, estas acciones «autoritarias y antidemocráticas» están impulsadas por «el temor de Ortega a una derrota electoral». Por ese motivo consideró que «ese proceso, incluidos sus eventuales resultados, ha perdido toda credibilidad».

La semana pasada, el Consejo Supremo Electoral expulsó del proceso a la opositora Alianza Ciudadanos por la Libertad y las autoridades detuvieron a su candidata a vicepresidenta, Berenice Quezada. Más de 30 políticos y periodistas independientes han sido detenidos en la última oleada represiva de Ortega, incluidos precandidatos presidenciales como Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora y Medardo Mairena.