Encerrados en el armario de Cuba

Las persecuciones y medidas discriminatorias marcaron la vida de miles de cubanos por ser gays. En la actualidad, el país debate una serie de reformas políticas para reconducir la situación. A la espera de una legislación, lesbianas, gays, transexuales e intersexuales luchan por sus derechos

ÁLVARO YBARRA ZAVALA

Cuba y la homofobia de Estado

Panorama de la Plaza de la Revolución en La Habana. En Cuba, la homofobia de Estado caracterizó las primeras cuatro décadas de la Revolución. Campos de trabajo para homosexuales conocidos como UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), persecuciones y medidas discriminatorias marcaron la vida de miles de cubanos.

El amor de Deinna y Gendris

Deinna (izquierda) y Gendris (derecha) son pareja. Son de Manzanillo, provincia de Granma. Ella es trans y él es gay. Han llegado a La Habana en busca de oportunidades. Viven en el centro de La Habana, en una habitación alquilada de 20 metros cuadrados que comparten con otras seis personas trans.

Mi playa Cayito en el este de La Habana

William (izquierda) y Luis (derecha) son gays. Van a descansar a mi playa Cayito en el este de La Habana. Desde los noventa, este arenal se ha convertido en un espacio de tolerancia de LGTBI. Esta playa también se ha convertido en un foco de turismo sexual, principalmente gay.

Charlas para luchar por sus derechos

Yeisy (izquierda) y Yaimara (derecha) hablan en la ciudad natal iberoamericana de Las Tunas, sin ornamentos, para no sufrir el acoso de la policía. Hasta 1998 la homosexualidad era castigada y perseguida por el Estado. A la espera de una legislación, las lesbianas, gays, transexuales e intersexuales luchan por sus derechos.

Shanet, estudiante de medicina expulsada

Sheila (arriba) y Shanet (abajo) dentro de su casa en el centro de La Habana. Son pareja. Shanet cursa el quinto año de medicina. Fue expulsada de la universidad por su identidad sexual. Hoy está en proceso de volver a la universidad para terminar sus estudios este septiembre. Sheila es logopeda y trabaja como técnica en una clínica. Ambas recurren a la prostitución para ganarse la vida.

La cultura del cabaret

Sala Riuber es uno de los principales centros de actores travestis cubanos. El transformismo tiene una gran tradición en la cultura cubana y los cabarets están repartidos por todo el país. En menos de una década, Cuba convirtió el movimiento LGTBI en su punta de lanza de su política de Estado frente a los ojos de la comunidad internacional y en un símbolo del cambio imparable que vive la Isla.

Viven de la prostitución

Deinna (izquierda) y Gendris (derecha) viven de la prostitución en La Habana. Cobran 90 pesos cubanos (3 euros) por cada cliente. En su casa de Manzanillo, Gendrís está desempleado y Deinna trabaja en el museo municipal.

En la eterna lucha

Un grupo de jóvenes homosexuales pasea por el Malecón de La Habana. En el año 2013, la Asamblea Nacional aprobó el nuevo Código Laboral que incluyó leyes antidiscriminatorias por orientación sexual y discapacidad. La aprobación del texto final fue un momento histórico en Cuba para la comunidad LGTBI y puso las bases para que en la nueva constitución Cubana de 2019, en su artículo 42, se prohibiera de forma definitiva la discriminación por razones de orientación sexual o identidad de género.

Mirando al futuro

Una mujer, en la terraza de su casa en La Habana Vieja. Cuba vive un momento clave en su historia. Las conversaciones entre el gobierno de Estados Unidos y el de Cuba para restablecer las relaciones entre ambos países podrían marcar un antes y un después en el futuro de la isla. El Partido Comunista de Cuba no es ajeno a la nueva realidad hacia la que camina Cuba y se enfrenta al dilema de amoldarse a los nuevos tiempos o caminar hacia una más que probable desaparición de la Revolución tal y como la hemos conocido.

Deporte en la piscina

Un grupo de locales practica deporte en una antigua piscina situada en La Habana Vieja. Fiel exponente de estas corrientes de cambio es la mismísima Mariela Castro Espín, hija del expresidente Raúl Castro, legisladora nacional y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex). Se reconoce a sí misma como miembro de la generación dispuesta a heredar el poder y es una de las protagonistas del proceso de debate interno sobre el camino que seguirá la isla.