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Militares afines al primer ministro Hussein Roble recorren en sus camionetas el distritio de Hodan en la capital, Mogadiscio. Reuters
El pulso por el poder hace temblar Somalia

El pulso por el poder hace temblar Somalia

La pugna política entre el presidente y su primer ministro se agrava con el uso que ambos hacen del Ejército y multiplica los llamamientos al diálogo para garantizar la paz

Gerardo Elorriaga

Sábado, 1 de enero 2022, 18:38

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La pugna entre el presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed 'Farmajo', y su primer ministro, Mohamed Hussein Roble, amenaza gravemente la estabilidad del torturado país del Cuerno de África. El enfrentamiento abierto entre ambos comenzó hace ocho días cuando el jefe del Ejecutivo retiró al segundo sorpresivamente su mandato para organizar las elecciones y se acentuó dos días después, al ordenar la suspensión de todas sus atribuciones mientras se lleva a cabo una investigación por presuntas prácticas corruptas.

La iniciativa ha alentado un violento cruce de acusaciones en las redes sociales. En ese duelo, Roble ha demandado la lealtad de las Fuerzas Armadas en un intento de trasladar a las armas su inquina hacia su superior. A principios de la presente semana, la presidencia reaccionó desplegando efectivos en el entorno gubernamental de Villa Somalia para impedir que el primer ministro accediera a su oficina. La maniobra fue respondida con el envío de tropas provistas de ametralladoras y lanzagranadas a las inmediaciones de la residencia de 'Farmajo'.

No se trata de la primera vez que uno y otro recurren al descrédito del oponente y la amenaza bélica. La situación puede repetir la crisis anterior entre ambos y que se tradujo en choques armados en la capital, Mogadiscio, entre sus respectivas facciones con un saldo de trece muertos. Entonces, la crisis se superó con la intermediación de Washington, el principal avalista de la Administración somalí, y la negociación de un acuerdo. La Casa Blanca ya ha mostrado su preocupación por este nuevo pulso armado entre los dos políticos, que atrapa en medio a una población que figura entre las diez más pobres del mundo.

El conflicto desvela la situación de 'impasse' en la que se halla la nación africana. La escalada de acusaciones entre los dos políticos, de conocida rivalidad, remite al tortuoso proceso para conducir a este Estado, de precaria estabilidad, hacia sus primeros comicios democráticos en más de medio siglo. 'Farmajo' alcanzó el fin del su mandato legal hace ya diez meses sin conseguir la aprobación de una hoja de ruta hacia las urnas y fue acusado de no buscar unas elecciones 'creíbles' y pretender perpetuarse en el poder.

El presidente ahora tampoco resulta parco en sus acusaciones al primer ministro. Roble ha sido denunciado por extralimitarse en sus prerrogativas, apoderarse de terrenos del Ejército Nacional y obstruir una investigación del Ministerio de Defensa. En un intento de desacreditarlo, el presidente ha instado a la celebración de una consulta con la autoridad local de Mogadiscio y los gobiernos regionales para designar «un líder competente» capaz de dirigir el proceso electoral.

Las embajadas de Estados Unidos y Reino Unido han empleado Twitter para demandar diálogo a los antagonistas. Su profundo desacuerdo no sólo pone en peligro la seguridad en la zona gubernamental, sino que facilita las incursiones de Al-Shabaab, la milicia islámica que acosa al Gobierno federal a través de ataques armados y atentados indiscriminados. Se da la circunstancia de que hace solo unos meses Washington completó la retirada de los 800 militares que había desplazado al país para entrenar a las fuerzas de élite del Ejecutivo. Además de la mediación internacional, el consejo de ancianos, otra entidad tradicional, también intenta interceder para alcanzar algún tipo de pacto que evite una contienda completamente suicida.

Anarquía en Bosaso

La crisis que vive la capital no es la única que sufre el territorio progubernamental. La anarquía se ha apoderado de Bosaso, el principal puerto del Estado autónomo de Puntlandia, tras la guerra abierta entre dos facciones que han dividido sus cuerpos de seguridad.

El sistema somalí de clanes y subclanes explica las profundas desavenencias existentes en el seno del bastión prooccidental. Las estructuras ancestrales se resisten al cambio. La autoridad real y los recursos se reparten en función de esta antigua organización y la democratización constituye un factor que amenaza su estatus.

Este poder en la sombra controla tanto el Gobierno central, radicado en la capital, como los cinco Estados federales. La malversación y el soborno, prácticas impunes, permiten la utilización de los fondos procedentes de la ayuda internacional y las remesas de los somalíes residentes en la diáspora, según informaciones procedentes del portal Risk&Compliance. De acuerdo con el último informe de Transparencia Internacional, Somalia es el país más corrupto del mundo.

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