El primer ministro británico, Boris Johnson, a la salida de Downing Street. / AFP

Acusan a Johnson de celebrar reuniones sin cumplir las restricciones anticovid

Después de destaparse las fiestas de empleados en Downing Street, una foto muestra al 'premier' británico en su despacho con varios colaboradores

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

El primer ministro británico, Boris Johnson, participó el 15 de diciembre de 2020 en un concurso de preguntas y respuestas en el 10 de Downing Street, que no permitían las reglas dictadas por su Gobierno. En aquella fecha, la ley aprobada por el Parlamento prohibía encuentros en el interior de personas que vivían en diferentes viviendas, salvo por motivos de trabajo.

Según 'The Sunday Mirror', que publicó este domingo la fotografía de Johnson ante un ordenador, acompañado de dos empleados de su oficina en la biblioteca de la sede de la jefatura del Gobierno, el primer ministro participó temporalmente como maestro de ceremonias. Unos empleados se conectaron desde sus localizaciones y otros desde la misma residencia oficial y oficina del primer ministro.

La oposición y los medios consideran que el líder británico probablemente quebró las reglas contra el Covid, algo que ha negado repetidamente en las dos últimas semanas, La publicación de noticias sobre diferentes reuniones festivas que se habrían celebrado en Downing Street y en ministerios del Gobierno ha fomentado el hastío por el desorden en el mandato de Johnson.

LA CLAVE:

  • Lucha contra la pandemia. El mandatario pide a la población que se vacune al elevarse a 4 el nivel de alerta por Ómicron

Un sondeo de YouGov llevado a cabo los días 8 y 9 de este mes dice que el 66% de los británicos tiene una opinión desfavorable de su primer ministro y el 24% la tiene favorable. Un 41% de los votantes conservadores comparte la evaluación negativa de su candidato. Esta semana se enfrentará a una rebelión de unos 60 diputados de su partido en un voto sobre nuevas restricciones y a una elección en una circunscripción habitualmente 'tory' que podría perder.

Tercera dosis

En un momento en el que el país afronta una nueva ola de infección con la variante ómicron del virus y estrecheces económicas por la reducción de actividad y de ingresos, y el aumento notable de los precios, el «menos serio ocupante de Downing Street pasa su tiempo intentando explicar la decoración de su apartamento y que se haya celebrado una fiesta ilícita en su habitación», escribe el editorialista de 'The Sunday Times'

«Más extraordinario incluso que esa ridiculez es que Johnson prefiera esa manera», prosigue. «Bambolear de crisis en crisis le viene mejor que hacer las cosas aburridas, como pensar medios para impulsar el crecimiento económico o un posible cambio en la política exterior. (...) El aparato de Downing Street está orientado para reaccionar a los titulares de cada día».

En 'Financial Times', la columnista Camilla Cavendish escribe: «Mientras se acumulan las heridas causadas a sí mismo, el insulto a nuestra inteligencia es aplastante. Es obvio que hubo una fiesta -algunos dicen que siete- cuando el Gobierno había criminalizado mezclarse». Pero, según Cavendish, no ha llegado el momento de la dimisión, porque según un diputado 'tory' con el que ha hablado «los asesinatos llevan un tiempo».

En esas circunstancias, el primer ministro podría haber delegado en alguien con más credibilidad el anuncio, pasadas las nueve de la noche, hora peninsular, de que se incluirá a todos los mayores de 18 años en el programa de vacunación con la tercera dosis y que quiere que todos los adultos sean vacunados para el final de diciembre.