Y Pedro fue un hombre feliz

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ

En política, como anoche quedó demostrado, uno más uno no siempre suman dos. Los socialistas, gente curtida en las derrotas, iban exhalando aire a medida que, en dos pantallas, La Sexta iba cerrando el escrutinio y el descalabro anunciado a nivel nacional no era tal. Pedro Sánchez mantenía el tipo.

Otra cosa se leía en clave regional. La alianza del Partido Socialista con Nueva Canarias no obtuvo, ni de lejos, los resultados esperados, a pesar del "resistimos" invocado por Pedro Quevedo.

El PSOE pasa a convertirse en tercera fuerza política -sumando los votos que aportaron los nacionalistas- y eso es difícil no sólo de explicar, sino de digerir. Porque anoche ya empezaron a hacerse en voz alta las cuentas que hasta ahora pocos se atrevían o se hacían por lo bajini después de que la dirección bendijera el acuerdo: que este pacto sólo le ha venido bien a Nueva Canarias.

Los más optimistas intentaban mantener el consuelo hasta el último momento y confiaban en que era posible obtener ¡hasta dos senadores! a cambio de cederle un escaño a los nacionalistas. Pero, tampoco para la Cámara Alta, uno y uno sumaron dos en esta ocasión.

Ante apenas una veintena de militantes de ambas formaciones -además de candidatos y cargos públicos y orgánicos-, Franquis intentó explicar, no sé si digerir- el resultado y se agarró al avance de las fuerzas progresistas -"de forma rotunda" - y a la derrota de la derecha.

Quevedo practicamente repitió el mensaje de su cabeza de lista. Pero él, y sobre todo el líder de NC, Román Rodríguez, tenían razones más que sobradas para estar satisfechos. Al menos más satisfechos que los socialistas. Si en la desoladora sede de Bravo Murillo hubo un ganador anoche, ése era Pedro .