Una exposición revela la dimensión musical de Galdós

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Benito Pérez Galdós fue un artista poliédrico. Además de la escritura, cultivó el dibujo, el pensamiento, la política y la música. Según Pedro Schlueter, esta última vertiente ha sido poco explorada. Por ello, el investigador invita a conocer la estrecha relación de Galdós y la música a través de una exposición.

Nadie sabe si Benito Pérez Galdós era un buen o mal intérprete musical. Ese es uno de los secretos que guarda el silencioso armonio que se exhibe en la casa-museo dedicada al autor de Fortunata y Jacinta.

El instrumento es una de las piezas incluidas en la exposición Pérez Galdós y la música, que se exhibe desde este miércoles en el recinto cultural de la calle Cano, en la capital grancanaria.

La muestra es un proyecto de Pedro Schlueter que ha investigado acerca de la melomanía del escritor; una pasión que se reflejó en su actividad como crítico musical, en su capacidad para tocar el piano y el armonio, en su biblioteca personal, en su amistad con los compositores de su época y en su afición a organizar veladas musicales en su casa.

En la muestra, Schlueter ha procurado analizar la relación del literato con la música desde su infancia, cuando aún vivía en Gran Canaria. «Galdós es el último hijo de una familia de diez hermanos. En su casa, había un profesor de música y un piano. Recibió clases de música en el colegio de San Agustín con un profesor, Agustín Millares Torres, un célebre historiador de Canarias», explica el experto. «Tuvo que llegar a Madrid con un sustrato musical importante, porque de otra forma no se explica que, a los dos años de llegar, le publicaran en la primera página de La nación sus críticas musicales», añade Schlueter.

La propuesta recorre esos años de formación y su afición a tocar el piano, incluso en veladas musicales. «Era consciente de que no era un gran intérprete. En unas tarjetas recogidas en la exposición –abunda el investigador– dice: espero que venga a usted a nuestras reuniones en donde descuartizamos con alevosía a Beethoven y a Mozart».

Las adaptaciones musicales de sus Episodios Nacionales, los intentos de llevar a la partitura su novela Marianela o las parodias musicales de algunas de sus obras teatrales son otros aspectos que recoge la muestra.