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Un terrero de sal a 3.600 metros

Un terrero de sal a 3.600 metros

Martes, 30 de junio 2015, 23:25

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Después dejar el Parque Nacional de Sajama, tras la ascensión al Parinacota, la expedición Ralons BMW-Mini Gran Canaria recorrió la cordillera de Los Andes hasta el desierto salado de Uyuni. Allí Juan Espino, El Trota, realizó una exhibición de lucha canaria a más de 3.600 metros de altitud.

Una vez superados los 6.100 metros en el Parinacota en su primera experiencia en la alta montaña, Juan Espino, miembro de la expedición isleña en el altiplano boliviano, se propuso el desafío de realizar unas agarradas de exhibición en el desierto de sal más grande del mundo. Tomando la carretera hacia el suroeste, siguiendo la cordillera de Los Andes en un viaje de más de ocho horas, el grupo encabezado por el alinista Javier Cruz, recorrió el salar de Uyuni, el más grande del mundo con 12.000 kilómetros cuadrados.

Situado a 3.650 metros, sirvió de escenario único para que el puntal grancanario, que recientemente dejó los terreros por sus problemas en su rodilla derecha, demostrase sus habilidades en el deporte vernáculo. El Trota practicó lucha con los miembros de la expedición y lugareños en mitad del desierto salado, levantando gran expectación entre los probladores de las islas que se encuentran en la gran superficie blanca y los visitantes extranjeros.

«Creo que es la primera vez que se ha practicado lucha canaria a casi 4.000 metros de altitud. Ha sido una experiencia muy bonita porque el entorno es espectacular. Después de superar los 6.000 metros en mi primera incursión en el alpinismo, de vivir una dura experiencia en el Parinacota, tenía muchas ganas de practicar nuestro deporte, de transmitir nuestra cultura y tradiciones, en un entorno como es el salar de Uyuni», manifestó el Trota, admirado por sus capacidades por los presentes en mitad de la gran planicie de sal, cerca de la isla Incahuasi.

Condicionado. Sobre su merma física, el Trota reconoce que le sigue condicionando, más aún tras su primer ascenso a una gran montaña. «Las molestias siguen y me han condicionado mucho en estas largas jornadas de montañismo en Bolivia. En cuanto llegue a Gran Canaria pasaré por el quirófano para tratar de solucionar mis problemas en la rodilla. Aunque me ha costado más, este viaje a Los Andes no lo podría haber hecho tras pasar por el quirófano y por eso hice el esfuerzo de posponer la operación que tengo pendiente», admite Juan Espino esperanzado en poder dejar atrás las lesiones que le han obligado a aparcar sin fecha de regreso los terreros.

Tanto el luchador, como el resto de los expedicionarios, recorrieron a pie un tramo del desierto tras abandonar los 5.000 metros en los que han estado en los últimos días, primero durante el proceso de aclimatación en las montañas de Chacaltaya, en La Paz, y Huisaya, en el Parque Nacional de Samaja, donde ascendieron el Parinacota.

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