Un canario reúne las filias literarias de Woody Allen

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

El escritor Jorge Fonte es un experto en la figura y la obra de Woody Allen. Estos días, el autor canario publica una nueva aproximación al realizador neoyorquino, en concreto a su actividad como escritor y su afición lectora; una pasión, la literaria, que se refleja en casi todas sus películas.

Bajo el título, Woody Allen Escritor y cineasta (La página), Jorge Fonte (Tenerife, 1967) expone los resultados de un minucioso análisis de su obra literaria, compuesta por relatos y obras teatrales, así como de la influencia de sus lecturas en su cine.

A pesar de que el realizador ha sido estudiado por su legión de admiradores, Fonte aborda un filón, hasta ahora, inexplorado. «De la relación de Woody Allen con la escritura o la presencia de la literatura en su obra, no hay ninguna referencia en España ni en Estados Unidos. Sí que hay algún capítulo suelto que trata el asunto. Ramón Luque le dedicó diez páginas, pero un estudio profundo y detallado no había ninguno», explica el autor, que sostiene que Allen aborda en su obra casi todos los aspectos de la creación. Sin embargo, Fonte subraya que el director se niega a definirse como un intelectual. «Combate ese aura de intelectual con humor. No es un filósofo pedante, es más divertido», afirma.

Los favoritos. En cuanto a sus gustos, según Fonte, Allen tiene dos grupos de escritores que le fascinan; los norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, como Scott Fitgerald, Eugene O´Neill o Faulkner, entre otros, y, por otro lado, los rusos; Dostoievski, Antón Chejóv o León Tolstói. A veces, su presencia no se limita a ser citados textualmente, sino que «el estilo de algunos de ellos impregna toda la película. La última noche de Boris Grushenko es Guerra y paz», dice.

No hay ningún autor al que dispense desprecio. «Eso sí, Shakespeare no le entusiasma. En el cine británico se cita mucho. Es común que en una escena alguien suelte un verso de Macbeth y todos lo conozcan como si fuera el pan nuestro de cada día», aclara Fonte, cuyo libro termina con el análisis de Midnight in Paris. «Es una película perfecta para este libro, protagonizada por un escritor norteamericano que, por cuestiones mágicas, conoce a Fitgerald, Stein y Hemingway. Es el sueño secreto del propio Woody Allen sostiene Fonte y lo transmite de forma brillante».

Diálogos que revelan sus preferencias.

«Sigo siendo culturalmente incompleto, pero lo estoy superando. Si alguna vez veis bizquear a un esteta en un espectáculo de mimos, luchar y hablar consigo mismo, acercaos y venid a saludarme». De su relato, ¡Un poco más alto, por favor!

« -Tolstói es un menú completo. Turgenev, yo diría, que es un postre fabuloso. Así le definiría. -¿Y Dostoievski? -Pues, Dostievski es un menú completo, con una píldora vitamínica y batido de germen de trigo». De Maridos y mujeres.

«He leído a Sócrates, que tenía la costumbre de cepillarse a jóvenes griegos. Qué me va a enseñar a mí. Y Nietzsche, con su teoría del eterno retorno... ¡Fantástico! tendré que volver a ver Sonrisas y lágrimas... no vale la pena». De Recuerdos.

«En el colegio había gente muy lista. Me preguntaron si había leído ‘Moby Dick’. Me avergonzó decir que no. -¿Y fingió haberlo leído? -Sí», de Zelig.

«Cenaremos con Eugene O’Neill. Le han dicho que tus textos son mórbidos y deprimentes. Se muere por conocerte», de Balas sobre Broadway.