El tubo volcánico del malpey de Huriamen contenía los huesos de dos hombres y una mujer de entre 25 y 35 años

Un nuevo yacimiento confirma que los mahos se enterraban en cuevas volcánicas

05/11/2014

Antes de la conquista normanda, los mahos se enterraban en el malpey de Huriamen, en Villaverde. Es una de las conclusiones de las pruebas realizadas en Miami a los restos óseos de tres individuos encontrados en una cueva volcánica, uno de los cuales se confirma que corresponde al siglo XI.

Los restos óseos hallados en una cueva de Huriamen, en la zona del malpey de Villaverde, corresponden a un enterramiento aborigen con al menos tres individuos, dos hombres y una mujer, y cuyas pruebas radiocarbónicas aplicadas a uno de ellos lo sitúan en el siglo XI.


El hallazgo se produjo hace más de un año, a principios de febrero de 2013, por parte de unos vecinos de Villaverde y de forma casual. Tras entregarlos al Cabildo de Fuerteventura, la institución decidió adoptar medidas cautelares para conservar la cueva y el material óseo.


El tubo volcánico, explica la arqueóloga majorera Milagros Estupiñán, contaba con dos lechos funerarios acondicionados con piedras (lajas) «sobre los que se depositarían los cadáveres». A la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio se encargó el estudio de diagnóstico de conservación  y datación de estos restos que constató que los huesos correspondían a los antiguos pobladores de la isla: los mahos.


Se trataba de tres individuos, dos hombres y una mujer, entre 25 y 35 años, «bastante robustos, de elevada estatura y con evidencias de desarrollo muscular importante».  Los restos de uno de ellos viajaron hasta un laboratorio de Miami (Estados Unidos) donde, tras aplicársele los estudios radiocarbónicos, se ha podido datar en el siglo XI.

Mordidas de perros. La cueva contenía dos cráneos, fémures, tibias y radios, algunos muy deteriorados y con mordeduras de perros, además de cuatro trozos de cerámica preeuropea que pueden ser ofrendas o ajuar funerario.

El antecedente del barranco de los Canarios. A la espera de una intervención arqueológica en la cueva, el estudio de Tibicena también contempla la posibilidad de que tras una excavación se localicen otros elementos que guarden relación con el yacimiento además de otros restos óseos.  Asimismo, los técnicos creen que una intervención en la cueva y su posterior estudio arrojarían «importantes conclusiones» sobre algunas de las prácticas funerarias en cuevas y solapones; actividades de acondicionamiento y preparación del espacio mortuorio, algunos componentes del ritual funerario, o el perfil demográfico y las características bioantropológicas de la población allí enterrada.

El hallazgo funerario de Huriamen se suma al del barranco de Los Canarios, en Jandía, donde el perro de un cazador encontró hace unos años un cráneo dentro de una cueva. Estos hallazgos empiezan a aclarar algunas dudas sobre los lugares y rituales  de enterramiento de los antiguos majoreros, uno de los principales quebraderos de cabeza de los arqueólogos canarios ante la falta de restos óseos humanos que ha imperado en los yacimientos excavados en Fuerteventura.